La ilusión del 90% de consentimiento: ¿Quién frena el fin de los banners de cookies?

La ilusión del 90% de consentimiento: ¿Quién frena el fin de los banners de cookies?

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Fuentes:HN + web research · HN

En el otoño de 2025, la Comisión Europea incluyó discretamente una propuesta dentro del paquete de reformas “Digital Omnibus”: permitir a los usuarios configurar sus preferencias de privacidad una sola vez en su navegador web, eliminando la necesidad de enfrentarse a los molestos banners de cookies cada vez que visitan un sitio nuevo. Sin embargo, esta propuesta tan sensata desató una guerra invisible a lo largo de los meses siguientes.

El 18 de junio de 2026, el Consejo de la Unión Europea publicó un documento de posición en el que se había eliminado la cláusula de señales automáticas del navegador. ¿De dónde vino la presión para eliminarla? Google publicó un informe alegando que las señales de consentimiento a nivel de navegador tendrían un “impacto negativo significativo en los ingresos de publicidad en línea”. Al mismo tiempo, países miembros como Alemania y Francia también se alinearon con la postura en contra.

La situación resulta insólita: ¿por qué se rechazó una reforma diseñada para librar a los usuarios del acoso constante de los banners de cookies? Repasemos en detalle el contexto y la historia de este acontecimiento.

Visual de la campaña Kill The Cookie Banner Figura: Página principal de la campaña Kill The Cookie Banner. Fuente: killthecookiebanner.eu

¿Qué es exactamente un banner de cookies?

Es posible que piense que los banners de cookies son obligatorios por ley en la UE. En realidad, ocurre exactamente lo contrario.

La legislación de la UE (la Directiva sobre la privacidad electrónica y el RGPD/GDPR) establece que el rastreo en línea está prohibido por defecto. Los sitios web deben obtener el consentimiento explícito del usuario antes de almacenar cookies de rastreo o utilizar técnicas de huella digital del dispositivo. En otras palabras, la ley estaba originalmente del lado del usuario: su privacidad está protegida por defecto.

Sin embargo, la industria del rastreo se enfrentaba a un problema fundamental: si cumplían estrictamente con el principio de “prohibido por defecto”, la inmensa mayoría de las personas jamás activaría voluntariamente el rastreo. Por ello, inventaron una herramienta: el banner de consentimiento de cookies.

Su verdadero propósito es lograr que usted renuncie a sus derechos.

Así nació la industria de los Cookie Banner Providers (Plataformas de Gestión del Consentimiento o CMP). Empresas como OneTrust, Cookiebot y Usercentrics se especializan en vender servicios de banners a sitios web. Su modelo de negocio se basa en lograr que los usuarios hagan clic en “Aceptar”: los sitios web les pagan y ellas diseñan banners para garantizar que el mayor número posible de personas pulse “Aceptar”.

90% vs 3%: Lo que revelan las cifras

La campaña Kill The Cookie Banner destaca una estadística reveladora: bajo el sistema actual de banners de cookies, hasta un 90% de las personas hace clic en “Aceptar”, pero solo alrededor del 3% de los usuarios desea realmente ser rastreado.

En otras palabras, ese 87% de “consentimiento” es un consentimiento fabricado e ilusorio.

Gráfico comparativo de estadísticas de banners de cookies Figura: Comparación entre la tasa de aceptación de banners de cookies y la intención real del usuario. Fuente: killthecookiebanner.eu

¿Por qué ocurre esto? Si analiza detenidamente casi cualquier banner de cookies, descubrirá que su diseño está plagado de “patrones oscuros” (Dark Patterns):

  • El botón “Aceptar todo” suele ser grande, de color llamativo y situado en la posición más visible.
  • “Rechazar todo” se esconde tras letras pequeñas, botones grises o submenús que requieren desplazarse y hacer varios clics.
  • Algunos banners ni siquiera ofrecen la opción de “Rechazar todo”, obligándole a desactivar manualmente una por una las casillas de docenas de socios terceros.
  • Incluso si logra seleccionar rechazar, algunos sitios muestran una ventana emergente idéntica para obligarle a elegir de nuevo.

Un usuario de HN llamado whstl compartió durante el debate una experiencia directa que refleja esta realidad: un proveedor de banners de cookies dijo a un cliente en una reunión: “En Europa pueden quitar el botón de ‘Rechazar todo’, ya que la probabilidad de ser demandados es baja de todos modos. Pero recomendamos mantenerlo en California, donde el riesgo de ejecución sancionadora es menor.” E inmediatamente después añadió: “No le digan a nadie que dijimos esto.”

Y todo esto con la cámara encendida. Es el retrato más fiel de esta industria.

Hacer clic en “Rechazar” tampoco funciona: El banner es una fachada

El problema más profundo es que, incluso cuando se toma la molestia de hacer clic en “Rechazar”, en muchos casos el rastreo ya se ha producido.

El usuario de HN xp84 ofreció una explicación directa: “Piénselo bien. Todos esos scripts de rastreo de terceros ya se han cargado en la página antes de que usted vea el banner. ¿Cómo podría algo que hace dentro de un sandbox —generalmente una interfaz de banner provista por un tercero— hacer mágicamente que todo el demás código de la página se comporte correctamente? A menos que el sitio web haya invertido un esfuerzo enorme en integrar todo el código de terceros bajo el sistema de control del banner. Pero ¿cómo van a tener esa capacidad técnica los departamentos de marketing, que viven de pegar scripts de terceros por todas partes?”

Esta observación al descubierto el mayor engaño de los banners de cookies: le da la ilusión de tener una opción, pero en realidad su decisión fue omitida antes de que apareciera el banner.

Por no mencionar que, aun haciendo clic en “Rechazar”, algunos sitios web no guardan su decisión: utilizan una cookie de corta duración para registrar la preferencia de “Rechazar”, provocando que el banner vuelva a saltar a los pocos días.

La verdadera solución: Que el navegador hable por usted

La solución propuesta por la Comisión Europea en el otoño de 2025 era simple en su lógica.

Actualmente, su navegador transmite automáticamente varios parámetros cada vez que visita un sitio web: su idioma preferido, la resolución de su pantalla, su zona horaria. Todo esto se realiza automáticamente sin necesidad de reconfigurarlo en cada página.

¿Por qué la preferencia de privacidad no puede funcionar igual? Si establece una vez en su navegador “No deseo ser rastreado”, el navegador enviará automáticamente esa señal con cada solicitud web, y asunto resuelto.

Esta es la idea central del Artículo 88b. Estipulaba que los sitios web debían respetar las señales automáticas de privacidad enviadas por los navegadores, conocidas como “señales de consentimiento a nivel de navegador”.

Esquema de señal automática del navegador Figura: Flujo de trabajo de las señales de privacidad a nivel de navegador. Fuente: killthecookiebanner.eu

Esta propuesta era mucho más moderada de lo que muchos imaginan. El texto precisaba claramente que los usuarios podían seguir otorgando autorizaciones individuales para sitios web específicos. Además, los medios de comunicación estaban totalmente exentos. El objetivo central de esta reforma era simplemente reducir la barrera para “Rechazar” al mismo nivel que “Aceptar”, ya que actualmente la diferencia de esfuerzo entre ambas opciones es enorme.

Un mecanismo similar ya existe bajo la ley CCPA de California, denominado “Global Privacy Control” (GPC). Navegadores como Firefox y Brave ya lo integran, pero al carecer de fuerza legal obligatoria en Europa, muchos sitios web lo ignoran por completo.

¿Quién está bloqueando esta reforma?

¿Por qué se rechazó una propuesta tan lógica?

La respuesta es sencilla: dinero.

La publicidad basada en rastreo es un negocio gigantesco. Google desempeña un papel central: todo su modelo publicitario se basa en rastrear el comportamiento del usuario a través de múltiples sitios web. Si los navegadores envían por defecto una señal de “rechazar rastreo”, la gran mayoría de los usuarios no cambiaría esa configuración, provocando que la audiencia de anuncios dirigidos se desplome.

Google publicó un informe afirmando que las señales de consentimiento a nivel de navegador tendrían un “impacto negativo significativo en los ingresos de publicidad en línea”. Calificaron la reforma como el equivalente a un “rechazo masivo del rastreo publicitario”.

No obstante, la Comisión Europea y organizaciones de privacidad rebatieron estos argumentos: en primer lugar, la propuesta mantiene el derecho del usuario a otorgar consentimiento sitio por sitio; en segundo lugar, los medios de comunicación están exentos. El rastreo de terceros no se “derrumbaría” como pretendía Google.

Entonces la historia dio un giro curioso. Alemania y Francia, países que habitualmente se presentan como estrictos defensores de la privacidad y suelen pedir un mayor nivel de protección de datos en la UE, se unieron a la oposición contra el Artículo 88b. La justificación que ofrecieron fue “simplificar la regulación y reducir la burocracia”.

El 18 de junio de 2026, en el documento de posición publicado por el Consejo de la UE, el Artículo 88b fue eliminado oficialmente.

Max Schrems, fundador de la organización de privacidad noyb, publicó un comentario lleno de ironía en LinkedIn: “Ni a propósito se podría inventar algo así: Google, Alemania y Francia están presionando ahora para mantener los banners de cookies, mientras que la Comisión Europea había propuesto sustituirlos por señales simples. Hacer lobby en contra de la voluntad de la gran mayoría de los votantes… y salir victoriosos.”

Un sistema que ya ha sido burlado

Quizás lo más irónico sea que la propia industria de los banners de cookies nació como un cumplimiento malicioso (Malicious Compliance) del RGPD.

noyb (None Of Your Business) ha señalado repetidamente que la industria del rastreo inventó los banners de cookies como un mecanismo para lograr que los usuarios renunciaran a sus derechos de privacidad bajo la apariencia de un “consentimiento informado”. El problema es que cuando un banner aparece durante 0.5 segundos y el usuario se enfrenta a docenas de ellos al día, la idea de “consentimiento informado” se convierte en un chiste.

El usuario de HN chrismorgan planteó una perspectiva legal interesante: ¿por qué no declarar directamente que “hacer clic en casillas y botones no constituye consentimiento informado”?

Citó el ejemplo del estado de Victoria en Australia, donde los contratos de arrendamiento de vivienda deben utilizar obligatoriamente un modelo estándar del gobierno en lugar de contratos a medida. Si los avisos de cookies se estandarizaran de forma similar —en lugar de permitir que cada sitio web diseñe una ventana llena de trampas— solo entonces se podría hablar de un verdadero “consentimiento informado”.

Sin embargo, como él mismo señaló: “Es imposible convencer a alguien cuando su sustento depende de no entender algo.”

La batalla no ha terminado

A fecha de julio de 2026, aunque el Artículo 88b fue eliminado por el Consejo de la Unión Europea, aún no está completamente muerto. El Parlamento Europeo no ha tomado una decisión final. La campaña Kill The Cookie Banner insta a los ciudadanos a actuar y presionar a sus eurodiputados (MEPs).

Si el Artículo 88b se aprueba finalmente, concederá un periodo de transición de 24 meses a los creadores de sitios web para adaptarse. Pero más importante aún es el cambio de principio: la privacidad no debe ser un derecho que el consumidor deba pelear de nuevo en cada sitio web, sino una configuración por defecto establecida a nivel de navegador.

Esos banners que aparecen a diario preguntando “Aceptar o Rechazar” están explotando, en esencia, su fatiga e impaciencia.

Lo que necesita ser “destruido” es todo el sistema comercial construido sobre la “falsa búsqueda de consentimiento”. En la propuesta de la Comisión Europea vimos la posibilidad de una alternativa más simple: devolverle a usted el control de su privacidad, integrado en el navegador, funcionando automáticamente como su preferencia de idioma. Google y la industria del rastreo están haciendo todo lo posible para impedirlo.

El resultado de esta contienda determinará el futuro de la privacidad en línea para todos: continuar soportando ventanas emergentes infinitas diseñadas como trampas, o poder configurarlo una vez y disfrutar de tranquilidad para siempre.

Y en este preciso instante, en la pantalla donde lee este artículo, es muy probable que haya un pequeño banner esperándole en una esquina. Observe bien dónde ha escondido el botón de “Rechazar”.

Enlaces de referencia:

  • Sitio web oficial Kill The Cookie Banner
  • Debate en HN (item?id=49057175)
  • Propuesta de reforma EU Digital Omnibus
  • GDPR Local: Análisis de la reforma de banners de cookies
  • Secure Privacy: Detalles de los cambios en el Artículo 88a