¿Se puede erradicar una enfermedad infecciosa? Inglaterra cura a 100.000 pacientes de hepatitis C

¿Se puede erradicar una enfermedad infecciosa? Inglaterra cura a 100.000 pacientes de hepatitis C

SaludTecnología

Fuentes:HN + web research · HN

En agosto de 2026, Inglaterra publicó una serie de datos que han llamado la atención del mundo médico: se convertirá en uno de los primeros países del mundo en eliminar la hepatitis C (en adelante, hep C). En la última década, las muertes vinculadas a la hepatitis C han disminuido un 36 %; desde 2015, más de 100.000 personas han sido diagnosticadas y tratadas. Para la mayoría de la gente, las enfermedades infecciosas se frenan con vacunas o se contienen a largo plazo con medicación diaria, como ocurre con la hipertensión. Que una enfermedad infecciosa pueda ser “erradicada por completo” parece algo contrario a la intuición. Sin embargo, la hepatitis C se está convirtiendo en la primera batalla de exterminio vírico en la historia de la humanidad lograda principalmente mediante fármacos.

Una enfermedad infecciosa “silenciosa”

La hepatitis C es un virus de transmisión sanguínea que ataca al hígado: se contagia al compartir agujas, mediante tatuajes no regulados o por transfusiones de sangre no cribada antes de 1991. Inglaterra carga con un historial doloroso: entre 1970 y 1991, más de 30.000 personas se infectaron de hep C o VIH a través de hemoderivados contaminados, provocando cerca de 3.000 muertes. Se considera el mayor desastre asistencial en la historia del NHS: pacientes infectados dentro de los propios hospitales que debían salvarlos.

El verdadero problema de la hep C es su naturaleza “silenciosa”. Las personas infectadas pueden permanecer totalmente asintomáticas durante décadas mientras el virus daña silenciosamente el hígado, hasta que sobrevienen la cirrosis o el cáncer hepático. En todo el mundo hay actualmente unos 47 millones de infectados crónicos, y solo en 2024 murieron unas 239.000 personas por esta causa. Dado que la factura definitiva suele pasarse décadas después del contagio, muchos ni siquiera sospechan estar infectados, lo que la convierte en una amenaza extremadamente peligrosa.

En Inglaterra, el perfil de los afectados se concentra en grupos específicos: las personas que se inyectaron drogas representan la mayor proporción, seguidas por las víctimas de hemoderivados contaminados y los inmigrantes procedentes de regiones con alta prevalencia de hep C, como Europa del Este y Asia Central. Esta concentración demográfica presenta una ventaja estratégica: el cribado puede dirigirse de forma precisa sin tener que buscar a ciegas.

Medicamentos: De la “quimioterapia” a las pastillas orales

En el pasado, el tratamiento de la hepatitis C recordaba a la quimioterapia: inyecciones de interferón, severos efectos secundarios similares a una gripe grave y duraciones de seis meses a un año, para lograr una tasa de curación que apenas rondaba el 50 %. Muchos pacientes abandonaban el tratamiento a mitad de camino.

El punto de inflexión llegó hacia 2014 con la aparición de los “antivirales de acción directa” (DAA por sus siglas en inglés). Su mecanismo funciona como introducir llaves de precisión en la cadena de montaje de la replicación vírica: al bloquear componentes clave, el virus pierde la capacidad de replicarse y, en cuestión de semanas, el organismo lo elimina de forma natural. La primera generación de estos fármacos surgió en 2011, pero aún debía combinarse con interferón, manteniendo efectos secundarios severos y elevando la tasa de curación solo al 70 %. El verdadero cambio de paradigma fue la llegada de las terapias 100 % orales de nueva generación: sin pinchazos, sin interferón, con tratamientos reducidos a 8 o 12 semanas, tasas de curación superiores al 95 % y efectos secundarios sustancialmente menores. Para una enfermedad considerada antaño incurable, estas cifras constituyen un hito histórico.

Más relevante aún es que el virus de la hepatitis C posee una vulnerabilidad biológica clave: no integra su código genético en el ADN de las células humanas. El VIH sí lo hace, y el virus de la hepatitis B deja una copia de seguridad extremadamente difícil de erradicar en el núcleo de las células hepáticas, razón por la cual ambas enfermedades solo pueden controlarse pero difícilmente curarse por completo. En cambio, cuando el virus de la hepatitis C se elimina del cuerpo, desaparece definitivamente sin reaparecer. Esta realidad biológica constituye el primer pilar fundamental sobre el que se apoya la eliminación de la hepatitis C.

Detección: Integrar las pruebas donde la gente ya acude

Por muy eficaz que sea un fármaco, resulta inútil si no se detecta a los infectados. La estrategia inglesa consistió en convertir las pruebas en un acto “oportunista y cotidiano”:

  • Al extraer sangre en los servicios de urgencias (A&E), añadir de forma sistemática un análisis de hep C;
  • Al registrarse con un médico de cabecera en los centros de salud locales, ofrecer la prueba al mismo tiempo;
  • Enviar kits de autocomprobación gratuitos al domicilio sin necesidad de consulta médica;
  • Ofrecer pruebas de forma proactiva en entornos de alto riesgo como prisiones y centros de desintoxicación;
  • Desarrollar campañas dirigidas a personas de mediana y avanzada edad nacidas en Europa del Este o los Balcanes, quienes pudieron infectarse antes de 1991 durante procedimientos médicos o dentales.

Tubos de ensayo con muestras de sangre a la espera de análisis en el laboratorio

Foto: Tubos de ensayo con muestras de sangre y código de barras—el plan de eliminación de Inglaterra comenzó por “extraer una muestra de sangre más”. Fuente: Getty Images (via BBC)

Paul Eatwell, de 65 años, fue diagnosticado precisamente mediante este tipo de cribados. Cuando un análisis de sangre rutinario reveló que tenía hepatitis C, su primera reacción fue: “Tiene que ser un error, me siento perfectamente bien”. Los infectados asintomáticos como él representan el grupo más difícil de localizar y, a la vez, el más crucial en esta campaña de eliminación. Actualmente, el 84,6 % de los 50.000 infectados estimados en Inglaterra han sido diagnosticados, situándose a un paso del objetivo del 90 %. Esto significa que la fase más difícil ha quedado atrás; el trabajo restante consiste en localizar al 15 % final oculto entre la población.

Existe además un mecanismo clave que suele pasar desapercibido: no existe vacuna contra la hepatitis C, pero curar a un individuo equivale a cerrar una fuente de contagio. Como el virus solo habita en la sangre de las personas infectadas, cada paciente curado estrecha la cadena de transmisión hasta romperla por completo. De ahí que “eliminación” y “control” obedezcan a filosofías totalmente distintas: el control supone una contención continuada; la eliminación, un borrado punto por punto.

El paciente de hepatitis C curado Paul Eatwell

Foto: Paul Eatwell, de 65 años, diagnosticado en un análisis de sangre rutinario y totalmente curado tras el tratamiento. Fuente: NHS England (via BBC)

El sistema: Precios de fármacos, negociación y sanidad pública

La tecnología y las redes de cribado necesitan respaldo financiero. Cuando los DAA salieron al mercado, el tratamiento completo tenía un precio de lista en Estados Unidos de unos 84.000 dólares, inasequible para la inmensa mayoría. Como comprador centralizado del sistema sanitario nacional, el NHS negoció desde el principio importantes descuentos confidenciales con las farmacéuticas, ofreciendo el tratamiento de forma gratuita a los pacientes. En cambio, en Estados Unidos, las estadísticas indican que solo alrededor de un tercio de los pacientes diagnosticados logra acceder al medicamento en el plazo de un año.

Más allá del precio, existe un marco estratégico claro: mientras la Organización Mundial de la Salud fijó el objetivo global de eliminar la hepatitis vírica para 2030, Inglaterra anunció en 2018 que adelantaría su meta a 2025. Asimismo, con el vencimiento de patentes y la llegada de fármacos genéricos procedentes de países como la India, el coste del tratamiento en algunas regiones se ha reducido a unas pocas decenas de dólares; sin genéricos asequibles, una estrategia de eliminación global resultaría inviable.

Esto explica en gran medida por qué algunos países consiguen eliminar la hepatitis C y otros no. Egipto, que tuvo una de las tasas de infección por hep C más altas del planeta, redujo drásticamente sus cifras gracias a cribados masivos gratuitos y genéricos de bajo coste. En cambio, en muchos países de ingresos bajos, el precio de los fármacos, la capacidad diagnóstica y la red de atención primaria constituyen barreras infranqueables. La eliminación de la hepatitis C es siempre el resultado tripartito de “fármacos eficaces + red de diagnóstico + sistema sanitario público dispuesto a organizarlo y financiarlo”.

Falta la última milla

Inglaterra aún no ha cantado victoria definitiva: la cifra de muertes ha descendido un 36 % desde 2015, todavía lejos del objetivo final del 65 %; además, cerca del 15 % de los infectados sigue sin diagnosticar. A escala mundial, con 47 millones de infectados y unos 900.000 nuevos contagios al año, la erradicación global queda todavía distante.

Sin embargo, este experimento ha demostrado algo fundamental: una enfermedad infecciosa considerada en su día incurable puede ser empujada paso a paso hacia la extinción a escala nacional. Lo ha conseguido apoyándose en tres elementos concretos: una pastilla oral tomada durante 8 a 12 semanas, una extracción de sangre realizada al paso y un sistema sanitario dispuesto a pagar por toda la población. La próxima vez que le extraigan un tubo de sangre adicional en el hospital, tal vez sea un pequeño paso de la humanidad en su carrera contra los virus.

La única enfermedad infecciosa humana erradicada por completo en la historia ha sido la viruela, y se logró mediante vacunas. La hepatitis C sigue otra vía: sin vacuna, pero con una pastilla capaz de limpiar el virus del organismo. Dos caminos distintos para un mismo destino: si Inglaterra recorre esta última milla, demostrará no solo que la hep C es curable, sino que erradicar una enfermedad infecciosa está mucho más cerca de la realidad de lo que imaginábamos.

Enlaces de referencia:

  • BBC News: England set to be one of the first countries to eliminate hepatitis C (Fuente principal de información)
  • Hilo de discusión en Hacker News: England set to be one of the first countries to eliminate hepatitis C (item 49257377)
  • NHS England: Ending Hepatitis C in England (Página oficial del programa de eliminación del NHS)
  • Organización Mundial de la Salud (OMS): Ficha descriptiva de la Hepatitis C (Datos globales de infección y mortalidad)
  • British Liver Trust: England poised to eliminate deadly virus