GPT-6 Astra descifra un telegrama militar alemán de 1918 tras más de un siglo sin resolver

GPT-6 Astra descifra un telegrama militar alemán de 1918 tras más de un siglo sin resolver

IAGPT-6Criptografía

Fuentes:HN + web research

Un mensaje militar de radio emitido por el ejército alemán el 27 de noviembre de 1918 permaneció durante más de un siglo en la célebre lista de los «50 mensajes cifrados no resueltos de la historia», recopilada por el portal scienceblogs.de (Klausis Krypto Kolumne). En ese mismo catálogo figuran algunos de los mayores enigmas de la criptografía mundial, desde los misteriosos criptogramas del Asesino del Zodiaco hasta el indescifrable manuscrito Voynich. Hace unos días, este caso histórico que traía de cabeza a generaciones de criptoanalistas fue descifrado limpiamente por GPT-6 Astra, un modelo lingüístico de inteligencia artificial que jamás ha tocado un telégrafo.

En Hacker News, la noticia no tardó en alcanzar 349 votos positivos y 160 comentarios técnicos de gran calado, sumando además otros 11 puntos de respaldo en la comunidad de Lobsters. Para los grandes modelos de lenguaje, la criptografía histórica constituye un banco de pruebas inflexible y libre de alucinaciones: la máquina no puede recurrir a una prosa elocuente para disimular errores; sus respuestas deben reconstruir con absoluta fidelidad la verdad histórica dentro de las rigurosas restricciones de la estructura matemática del cifrado.

Un sistema construido con solo seis letras: eliminando el ruido físico de transmisión

Introducido en el último año de la Primera Guerra Mundial, el sistema de cifrado alemán ADFGVX destacaba por un diseño sobrio y pragmático. En lugar de transmitir el alfabeto completo, restringió el vocabulario de los mensajes a solo seis letras: A, D, F, G, V y X. En el código Morse, estos seis caracteres fueron seleccionados deliberadamente porque sus patrones acústicos de puntos y rayas son sumamente dispares y difíciles de confundir. El propósito era garantizar que los telegrafistas, exhaustos bajo el fuego constante de la artillería, no cometieran errores de transcripción al recibir los mensajes. Desde la perspectiva de la ingeniería de sistemas, esto equivalía a prescindir de enlaces de banda ancha inestables en favor de una señal de banda base de baja velocidad pero con una tolerancia a fallos altísima, filtrando por completo el ruido de entrada directamente en la capa física.

El núcleo operativo del sistema era una cuadrícula de Polibio de 6×6. Sus 36 casillas albergaban con precisión las 26 letras del alfabeto latino y los 10 dígitos arábigos (del 0 al 9). El emisor utilizaba una palabra clave secreta para distribuir los caracteres en el tablero. A continuación, mediante una regla de coordenadas bidimensionales de «letra de fila + letra de columna», cada carácter del texto en claro se transformaba en dos caracteres cifrados.

Si tomamos como ejemplo la palabra clave «HOUSE», en la cuadrícula resultante la intersección de la fila A y la columna A correspondía a la letra H; la fila A y la columna D correspondían a la O; y la fila D y la columna A, a la B. Así, una palabra como «PRINZ» quedaba convertida en un flujo en apariencia aleatorio: FX GD DX FV VD. Esta asignación por coordenadas bidimensionales funcionaba en la práctica como un hash criptográfico dinámico en la capa de aplicación: modificar un solo parámetro de configuración en la base provocaba una mutación en avalancha en todo el flujo de datos de salida.

A lo largo del último siglo, los criptoanalistas humanos, apoyados en la inferencia estadística y la intuición matemática, lograron desentrañar cientos de radiogramas alemanes similares. El célebre experto George Lasry rompió con éxito varios mensajes de esa misma lista a lo largo de su carrera. Sin embargo, alrededor de una docena de mensajes breves interceptados continuaban siendo cajas negras inexpugnables que se resistían a cualquier intento de ingeniería inversa tradicional.

El mensaje cifrado alemán sin resolver del 27 de noviembre de 1918 Figura: Mensaje de radio alemán sin resolver del 27 de noviembre de 1918. Fuente: prinz / Klausis Krypto Kolumne

Cortando una matriz asimétrica de 170 caracteres: computación frente a deducción clásica

Al enfrentarse a este mensaje bloqueado compuesto por exactamente 170 símbolos, Astra seleccionó la palabra alemana TRUPPENVERSCHIEBUNG como clave de descifrado. Este término de 19 letras —que significa «movimiento de tropas»— está meticulosamente documentado en las páginas 214 y 215 de la obra de referencia de J. Rives Childs, The History and Principles of German Military Ciphers, 1914–1918. En el cifrado ADFGVX, a la sustitución de coordenadas se sumaba una transposición columnar regida por la palabra clave. Para iniciar el proceso de descifrado, Astra debía reordenar primero las letras de dicha clave por riguroso orden alfabético.

En esta clave de 19 caracteres, la letra T ocupa el puesto 16 por orden alfabético, mientras que la R se sitúa en la posición 13. Esta reorganización lexicográfica operaba de forma idéntica a una planificación de ejecución fuera de orden previa a la escritura de datos, cortando de raíz cualquier posibilidad de que un atacante explotara la frecuencia de n-gramas continuos mediante análisis de fuerza bruta.

El modelo dispuso horizontalmente la clave y colocó los 170 símbolos del criptograma fila por fila, conformando una matriz de 19 columnas. Esto generó 8 filas completas de 19 caracteres y una novena fila final que contenía únicamente 18 caracteres. Al reordenar las columnas, 18 de ellas contenían exactamente 9 símbolos, mientras que la columna correspondiente a la letra «G» albergaba únicamente 8 símbolos.

La dificultad medular residía en calcular con exactitud el desplazamiento (offset) de datos para cada columna transpuesta. Tomando como referencia la letra T (la posición 16 en el orden alfabético), tenía por delante 14 columnas completas de 9 símbolos y una columna reducida de 8 símbolos (la columna G).

Al aplicar el cálculo (9 × 14) + 8 = 134, el segmento de datos asignado a la columna T comenzaba exactamente en el símbolo número 135 del vector cifrado. En el contexto del software contemporáneo, este direccionamiento por bloques sobre una matriz asimétrica equivale al cálculo de un desplazamiento de página de memoria: un descuadre de un solo bit desata de inmediato un fallo de segmentación (segfault) en la pila de descifrado.

Cuadrícula ADFGVX generada con la palabra clave TRUPPENVERSCHIEBUNG Figura: Tabla ADFGVX generada con la palabra clave TRUPPENVERSCHIEBUNG. Fuente: prinz

Mediante esta reconstrucción matemática sistemática, Astra ensambló la permutación completa de columnas y recuperó el texto en claro en alemán que había permanecido oculto durante más de un siglo: EIN ENGLISCHER KREUZER EINLIEG X SEWASTOPOL X S4STEN X EIN GESCHWADER DER X ALLIIERTEN FOLGT 26STEN X Traducido al inglés, el mensaje rezaba: AN ENGLISH CRUISER ARRIVED AT SEVASTOPOL ON THE ?4TH AN ALLIED SQUADRON FOLLOWS ON THE 26TH («Un crucero inglés fondeó en Sebastopol el día ?4; un escuadrón aliado le seguirá el día 26»). El parte confirmaba que las fuerzas alemanas informaban de la llegada de un crucero británico a Sebastopol y anticipaban el avance de una escuadra aliada para el día 26 (únicamente la cifra de las decenas de la fecha de llegada quedó indeterminada, aunque los diarios de navegación oficiales del crucero ligero británico HMS Canterbury corroboraron más tarde que la llegada tuvo lugar el día 24). Un enigma centenario convergió en la propagación hacia adelante (forward pass) de una red neuronal profunda en un mero ajuste de patrones libre de deducciones causales, pulverizando años de esfuerzo humano en unos pocos ciclos de computación.

Cruzando una brecha temporal de 12 días: un modelo sin ataduras causales

Además de revelar el texto original, Astra identificó con precisión la razón por la cual los criptoanalistas humanos habían fracasado reiteradamente con este mensaje durante más de cien años. Según los registros de Klausis Krypto Kolumne (página 217), el radiograma fue transmitido el 27 de noviembre de 1918. Sin embargo, la clave TRUPPENVERSCHIEBUNG empleada por Astra para el descifrado no debía entrar en servicio operativo en el frente hasta el 9 de diciembre de 1918, de acuerdo con las órdenes militares del ejército imperial alemán. Ese desfase temporal de doce días levantó una barrera cognitiva invisible que despistó a los investigadores durante un siglo.

Los elementos fundamentales de este caso pueden sintetizarse en la siguiente tabla:

Parámetro criptográficoCaracterísticas del criptogramaParámetros de descifrado
Referencia temporal27 de noviembre de 19189 de diciembre de 1918
Longitud total del mensaje170 símbolosAjuste a una matriz de 19 columnas
Disposición matricial8 filas completas + 1 incompleta-
Anomalía de columnaLa columna G contiene solo 8 símbolos-
Coordenadas / Palabra claveA/D/F/G/V/XTRUPPENVERSCHIEBUNG

Cuando los investigadores humanos intentan descifrar mensajes históricos, asumen de forma instintiva la estricta flecha del tiempo. Ningún académico riguroso consideraría razonable aplicar a un radiograma interceptado a finales de noviembre un libro de claves cuya distribución a las trincheras estaba programada para dos semanas más tarde. Esta premisa basada en el sentido común actuó como una aserción implícita infranqueable: una vez que la lógica de búsqueda se internó en la rama condicional equivocada, cualquier volumen de cálculo o dedicación humana posterior quedaba condenado a la esterilidad.

En cambio, los grandes modelos de lenguaje no arrastran ese sesgo narrativo ni esa mochila causal. No rinden cuentas a la cronología humana; se limitan a comprobar si las claves matemáticas encajan con las regularidades estructurales de los datos en un espacio vectorial multidimensional. Al despojarse de prejuicios causales y explorar la totalidad del espacio de parámetros, la inteligencia artificial superó el ángulo muerto natural impuesto por la propia experiencia de los expertos.

La criptografía como prueba de fuego para la IA: donde la retórica no sirve de camuflaje

La criptografía continúa siendo una de las pruebas de fuego más determinantes para evaluar las capacidades de la inteligencia artificial. En este terreno las reglas son implacables: una solución es matemáticamente exacta o sencillamente no lo es. El modelo no puede enmascarar deficiencias mediante formulaciones ambiguas ni disimular fallos lógicos con elocuencia dialéctica. Hace más de cien años, un descuido operativo en el frente alemán —emplear una clave doce días antes de la fecha fijada— engañó con éxito a expertos guiados por la lógica temporal. Fue finalmente resuelto por un modelo que jamás manejó un telégrafo, pero que domina la exploración en espacios de estados sin restricciones.

El éxito de Astra no solo ha permitido desempolvar un documento militar inédito, sino que ha derribado una barrera invisible en las metodologías cognitivas humanas. Al descartar la supuesta coherencia cronológica de los procedimientos militares y guiarse exclusivamente por la arquitectura matemática subyacente, el modelo demostró que la exploración asistida por computación puede desatascar incógnitas históricas que escapan al alcance de la intuición humana tradicional.

Enlaces de referencia:

  • Artículo de blog de prinz
  • Debate en Hacker News
  • Conversación en la comunidad de Lobsters