Pagaron 800.000 dólares por una terapia genética para su hija. Ella murió a los 7 días

Pagaron 800.000 dólares por una terapia genética para su hija. Ella murió a los 7 días

Edición GenéticaÉtica MédicaEnsayo ClínicoChina

Fuentes:HN + Science · HN

A finales de marzo de 2025, en Shanghái, una niña de 6 años entró cogida de la mano de su madre en el hospital Xinhua. Detrás, su padre empujaba una gran maleta con todo lo necesario para una semana de ingreso. La niña les dijo que parecía que se iban de vacaciones. En realidad, iban a participar en un tratamiento experimental de edición genética.

Siete días después, la pequeña murió a causa de una grave reacción inmunitaria relacionada con el tratamiento. Su muerte nunca se hizo pública — hasta ahora.

Ilustración conceptual de edición genética: la edición de bases funciona como un lápiz molecular que reescribe las letras erróneas del ADN Ilustración de la técnica de edición de bases (base editing): sin cortar la doble hélice del ADN, reescribe directamente las letras de las bases. Fuente: Retraction Watch / Science

Es el primer caso conocido de muerte por edición de bases (base editing) terapéutica in vivo en el mundo. La investigación fue destapada por la revista Science en colaboración con Retraction Watch.

Una letra mal colocada

La niña padecía una enfermedad genética extremadamente rara: en su genoma, una base que debería ser C se había convertido en T. Ese minúsculo error le impedía sintetizar correctamente una proteína esencial para el desarrollo del cerebro.

En el jardín de infancia, se quedaba cada vez más rezagada respecto a sus compañeros. Solo podía decir frases sencillas. Comía con palillos de aprendizaje. Su desarrollo cognitivo era claramente más lento de lo normal.

El consentimiento informado del hospital, en su versión infantil, decía así: «En tu ‘libro’ hay un pequeño error que te ha provocado una enfermedad que afecta a tu crecimiento. Con el tiempo, irá a peor.»

Los médicos explicaron a los padres que el cerebro de la niña aún estaba en desarrollo y que ese era el mejor momento para corregir el error.

800.000 dólares de bolsillo para un tratamiento experimental

El tratamiento no era gratuito.

Los padres — el padre es ingeniero de software — reunieron 86.000 dólares de sus ahorros y de préstamos familiares, equivalentes a unos 5,6 millones de yuanes (aproximadamente 800.000 dólares), para financiar el desarrollo y la aplicación de la terapia.

Esa cantidad no era solo el «coste del tratamiento». En realidad, estaban pagando por un paquete completo de edición genética aún en fase experimental: desde el diseño del editor de bases y la preparación de los vectores víricos hasta la infusión final en el líquido cefalorraquídeo.

El investigador principal era Zilong Qiu, neurocientífico del Instituto Songjiang de la Universidad Jiao Tong de Shanghái. En aquel momento, Qiu era uno de los varios científicos del mundo que competían por llevar la edición de bases a la práctica clínica.

Apenas un mes antes de que la niña recibiera el tratamiento, un bebé con una enfermedad metabólica mortal, conocido como «Baby KJ», había recibido una infusión intravenosa de edición de bases en el Hospital Infantil de Filadelfia. Ese tratamiento fue exitoso y Science lo reconoció como el subcampeón del avance del año 2025.

Pero la historia de Shanghái tuvo un desenlace completamente diferente.

¿Qué es la edición de bases?

Para quien no lo sepa, expliquemos brevemente esta tecnología.

El CRISPR tradicional es como unas «tijeras moleculares»: corta la doble hebra de ADN y deja que la célula la repare por sí misma. Pero cortar el ADN puede tener consecuencias impredecibles: inserciones, deleciones e incluso reordenamientos cromosómicos.

La edición de bases (base editing) es una herramienta más precisa. No corta la doble hebra, sino que «reescribe» una base por otra directamente. Es como, en lugar de arrancar una página entera de un libro, corregir una sola letra mal escrita.

La técnica fue inventada en 2016 por el equipo de David Liu en la Universidad de Harvard y se considera un hito importante en la edición genética. En teoría, permite corregir mutaciones puntuales causantes de enfermedades genéticas de forma más segura.

Pero la teoría es una cosa.

La reacción mortal del «Caballo de Troya»

El problema estuvo en el sistema de «transporte».

El equipo de Qiu utilizó como vehículo el virus adenoasociado (AAV). El AAV es un virus modificado que no causa enfermedades por sí mismo, pero se usa ampliamente en terapia genética como «camión de reparto»: se introduce el gen terapéutico dentro de la cápsula vírica, se inyecta en el cuerpo y el virus transporta la carga hasta las células diana.

Sin embargo, el AAV tiene un problema bien conocido: la inmunogenicidad.

El sistema inmunitario humano reconoce la cápside del AAV como un invasor extraño y monta una respuesta inmune intensa. Prácticamente todos los medicamentos de terapia génica con AAV aprobados incluyen en su etiqueta una advertencia de «recuadro negro» que alerta del riesgo de reacciones inmunitarias graves, como insuficiencia hepática.

¿Y si se inyecta el AAV directamente en el cerebro?

El 24 de marzo de 2025, el equipo médico inyectó billones de partículas de AAV que portaban el «manual de instrucciones» del editor de bases en el líquido cefalorraquídeo de la niña, mediante punción lumbar. En teoría, esos virus debían llegar a las neuronas del cerebro y empezar a reescribir la base errónea.

En la práctica, el sistema inmunitario de la niña respondió de forma catastrófica a esa «invasión».

Siete días después, la pequeña falleció a causa de una reacción inmunitaria grave.

Cabe señalar que la inyección de AAV en el líquido cefalorraquídeo no es infrecuente en investigación, pero la terapia de edición de bases dirigida al cerebro carece de datos de seguridad suficientes en todo el mundo. Varios expertos en terapia génica que revisaron el caso manifestaron a Science su sorpresa por la elección del AAV para la edición génica cerebral: se sabe que el AAV es altamente inmunogénico, e inyectarlo directamente en el cerebro esperando que «no pase nada» revela, a la luz de los conocimientos científicos actuales, un juicio clínico cuestionable.

La desaparición de la supervisión y el silencio del informe

¿Por qué nunca se hizo pública esta muerte?

La respuesta está en una zona gris regulatoria.

Según la investigación, el hospital Xinhua permitió que el tratamiento experimental de Qiu se realizara al amparo de una cláusula que «no requiere la aprobación de los organismos reguladores nacionales». En otras palabras, este novedoso tratamiento de edición genética en humanos eludió el proceso formal de aprobación de la Administración Nacional de Productos Médicos de China.

Posteriormente, el equipo de investigación publicó a principios de este año un artículo con los resultados de sus experimentos con animales en la revista Nature. Sin embargo, el artículo omitió por completo cualquier mención a la niña fallecida y a la financiación familiar. Solo incluía una vaga frase: «Salvar la distancia entre la investigación predínica y la traducción clínica sigue siendo un desafío importante.»

Los padres de la niña han solicitado a los autores que retiren el artículo.

El ensayo registrado en ClinicalTrials.gov no se actualiza desde hace más de un año.

Cuando Science y Retraction Watch se pusieron en contacto con Qiu y su institución para solicitar comentarios, no obtuvieron respuesta.

Nature, por su parte, declaró que no tenía conocimiento de la muerte ocurrida durante el ensayo clínico en el momento de publicar el artículo del equipo.

¿Qué opinan los expertos?

Siete expertos independientes — en genética, virología y bioética — revisaron los detalles del caso y expresaron su grave preocupación:

Página de discusión en Hacker News sobre el caso, donde la comunidad muestra su consternación por la seguridad de la administración de AAV por vía cerebral Hilo de Hacker News sobre el caso. Un usuario comentó: «Me horroriza que los médicos/científicos eligieran usar AAV para terapia génica cerebral cuando el AAV ya incluye advertencias de recuadro negro por reacciones inmunitarias que pueden causar insuficiencia hepática.»

  • El equipo investigador restó importancia a los riesgos al describirlos a los padres
  • En los estudios con animales ya habían aparecido señales de seguridad que fueron ignoradas
  • El ensayo siguió adelante a pesar de que las probabilidades de éxito eran ínfimas

Steven Gray, experto en terapia génica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, fue tajante: «Este ensayo nunca debería haber llegado a humanos.»

Los expertos piden una revisión exhaustiva de las imágenes y los datos del artículo de Nature, así como la divulgación completa de las fuentes de financiación. Algunos consideran que los problemas del artículo podrían justificar su retractación.

La tragedia como advertencia

No es la primera vez que la comunidad científica china se ve en el ojo del huracán por la edición genética.

En 2018, el profesor asociado de la Universidad Sur de Ciencia y Tecnología de China, He Jiankui, anunció la creación de los primeros bebés genéticamente editados del mundo, conmocionando al planeta. Fue condenado a tres años de prisión. Aquel caso puso de manifiesto las enormes lagunas regulatorias de China en materia de edición genética.

Ahora, casi ocho años después, ha ocurrido otra tragedia.

Joy Zhang, socióloga de la Universidad de Kent que lleva años estudiando la cultura del secreto en las instituciones científicas chinas, afirma que la escasa supervisión de este último ensayo y el hecho de no informar públicamente de la muerte «demuestra la distancia entre la intención del diseño institucional y su ejecución real».

En cierto sentido, este caso es más complejo que el de He Jiankui. La edición de embriones de He fue condenada universalmente como una transgresión ética — modificar el genoma de bebés no nacidos implica cambios hereditarios irreversibles. En cambio, el equipo de Qiu intentaba tratar a una niña ya enferma; su intención era ayudar, no experimentar. Y es precisamente por eso que este caso resulta tan desgarrador: un científico que quiere salvar a una niña, una familia dispuesta a dar todos sus ahorros para salvar a su hija, y un vacío regulatorio donde ambos confluyen, desembocando en una tragedia.

El padre de la niña dice que ahora cuentan su historia porque están indignados por la falta de rendición de cuentas del equipo investigador y de las instituciones. «Conocer la verdad sobre la ausencia de estas medidas de seguridad cambió por completo nuestra percepción de todo el proyecto», declaró. «En ningún momento fuimos conscientes de lo inusual y peligroso que era todo.»

La cuestión central de este caso no reside en los motivos del científico — Qiu tiene una larga trayectoria en modelos de primates y enfermedades del neurodesarrollo, el título de su charla TED era «Usar la terapia génica para revertir el destino determinado por los genes», y su deseo de ayudar a niños con enfermedades raras no parece fingido — sino en esto: cuando el entusiasmo científico y el vacío regulatorio coexisten, ¿quién pisa el freno por las familias que ya no tienen marcha atrás?

Por ahora, la controversia sobre este ensayo clínico y el artículo científico continúa. La muerte de la niña es el primer caso conocido de fallecimiento por edición de bases in vivo, y es probable que tenga un profundo impacto en la traducción clínica de la edición genética en todo el mundo.

Enlaces de referencia:

  • Science (exclusiva): Death of girl in Chinese gene-editing trial was never made public
  • Retraction Watch: A couple paid more than $800,000 for a gene-editing therapy for their daughter. She died, and it wasn’t made public
  • Discusión en HN (item?id=49027892)

El autor no es profesional de la biomedicina. Este artículo se basa en la investigación pública de la revista Science y Retraction Watch, procurando ser fiel a los hechos, aunque la interpretación puede no ser completa. En caso de discrepancia, prevalecen las fuentes originales. Es una tragedia real, y este texto quiere registrar un suceso que no debería ser olvidado.