Solo el 0,4 % de la superficie acuática: la navegación fluvial genera una cuarta parte de las emisiones del transporte marítimo

Solo el 0,4 % de la superficie acuática: la navegación fluvial genera una cuarta parte de las emisiones del transporte marítimo

CienciaClima

Fuentes:Nature

Mercantes silenciosos: las chimeneas ocultas en los ríos

Al pasear por la orilla de un río, es habitual ver barcos mercantes diésel descendiendo con cargas de arroz, materiales de construcción o grava. No emiten el rugido ensordecedor de los camiones pesados ni dejan estelas en el cielo como los aviones de carga. Por ello, el transporte fluvial se ha considerado históricamente la opción logística más respetuosa con el medio ambiente. Sin embargo, este viaje fluvial aparentemente silencioso emite en realidad mucho más dióxido de carbono de lo que se pensaba.

La percepción tradicional dictaba que el diésel consumido por un mercante al transportar miles de toneladas producía emisiones por tonelada-kilómetro muy inferiores a las del transporte por carretera. No obstante, esta simplificación pasaba por alto la enorme escala global de la navegación fluvial y su espacio geográfico extremadamente reducido. Cuando un equipo científico reunió por primera vez las emisiones de escape diésel de todas las embarcaciones fluviales del mundo, salió a la luz un balance de carbono infravalorado durante largo tiempo.

20.000 millones de señales AIS para mapear el primer balance de carbono fluvial

Calcular las emisiones totales de la flota fluvial global es mucho más complejo que medir el tráfico marítimo en mar abierto. Los buques oceánicos siguen rutas fijas sujetas a estrictas regulaciones internacionales, mientras que las gabarras, ferris y mercantes fluviales son numerosísimos, navegan por meandros sinuosos y a menudo pierden la señal GPS de forma temporal. Para descifrar esta contabilidad oculta, un equipo de investigación liderado por la Academia China de Ciencias analizó aproximadamente 20.000 millones de registros AIS globales.

El Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés) emite en tiempo real la posición y velocidad de cada barco. Mediante un algoritmo propio de reconstrucción de trayectorias, los investigadores recompusieron las rutas incompletas como si se tratara de un rompecabezas, calculando con precisión los trayectos y velocidades de las embarcaciones en todo el mundo. Combinando el tamaño de los barcos y la potencia de sus motores, los científicos obtuvieron por primera vez datos de alta resolución sobre las emisiones de CO2 de la navegación fluvial, publicados en la revista Nature Climate Change en julio de 2026.

El 0,4 % de la superficie hídrica concentra el 25 % de las emisiones

La cifra central del estudio es impactante: en 2022, las embarcaciones fluviales de todo el mundo emitieron 164 millones de toneladas métricas de CO2 (equivalentes a 164 Tg o teragramos, unidad donde 1 Tg equivale a 1 millón de toneladas, similar a los residuos domésticos anuales de una gran metrópoli). Esta cantidad representa el 24,7 % —casi una cuarta parte— del total de las emisiones del transporte acuático global de ese año.

Al analizar los datos desde una perspectiva geográfica, el contraste es aún mayor. La superficie total de todos los ríos navegables de la Tierra representa menos del 0,4 % de la superficie acuática mundial. Esto significa que casi la cuarta parte de las emisiones del transporte por agua se concentra en estrechos canales que no llegan al cuatro por mil del área hídrica del planeta, generando una densidad de emisiones cerca de 100 veces superior a la de las rutas oceánicas.

Distribución global de emisiones de CO2 de embarcaciones fluviales Figura: Distribución global de emisiones de CO2 de embarcaciones fluviales. Fuente: Nature Climate Change, Lu et al., 2026

El río Yangtsé y 20 vías fluviales principales soportan la mayor carga

El estudio revela además que estas emisiones están fuertemente concentradas en un reducido número de arterias fluviales. El río Yangtsé y otras 19 vías navegables entre las más transitadas del mundo generaron cerca del 70 % de las emisiones fluviales mundiales en 2022. Aunque el intenso tráfico fluvial aporta prosperidad económica, también ha transformado estos corredores en densos puntos calientes de emisión de carbono.

Barcos de carga y gabarras en el río Yangtsé Figura: Vista aérea de barcos de carga y gabarras en el río Yangtsé. Fuente: Feature China/Future Publishing/Getty, vía Nature

Asimismo, los gases de escape de los barcos se superponen a los procesos biogeoquímicos naturales de los ríos. Los microorganismos del agua liberan dióxido de carbono de forma natural al descomponer la materia orgánica, un fenómeno conocido como evasión de CO2 fluvial (riverine CO2 evasion). La intensa emisión antrópica producida por los barcos se suma directamente sobre los ríos, alterando significativamente el microecosistema de intercambio de carbono entre el agua y la atmósfera.

Por otra parte, los volúmenes de emisión oscilan bruscamente según las estaciones y los periodos de sequía. Durante los monzones o épocas de crecida, las embarcaciones navegan a mayor velocidad y capacidad, lo que eleva las emisiones; durante las sequías, al bajar el nivel del agua, los barcos se ven obligados a reducir la velocidad o detenerse. Esta interacción entre hidrología y clima introduce variables naturales complejas en la descarbonización del transporte fluvial que no existen en el transporte terrestre.

Un balance preciso: el verdadero punto de partida hacia ríos limpios

En el pasado, la navegación fluvial se consideraba una alternativa ecológica por definición, e incluso se promovía el trasvase de mercancías de la carretera al río. Sin embargo, este estudio demuestra que el transporte fluvial está lejos de ser tan bajo en emisiones como se creía. Si el volumen de carga fluvial sigue creciendo sin intervención, las emisiones fluviales se convertirán en una brecha crítica en la gobernanza climática. Por suerte, la extrema concentración del tráfico en un puñado de ríos ofrece una ventana de oportunidad ideal para aplicar medidas de reducción de emisiones altamente focalizadas.

Promover gabarras eléctricas, sistemas de conexión eléctrica a tierra en puertos (shore power) y alternativas basadas en hidrógeno en las vías más congestionadas ofrecerá una eficiencia de reducción de emisiones muy superior a la remodelación indiscriminada de mercantes en mar abierto. El medio de transporte considerado más ecológico ocultaba una contabilidad de carbono infravalorada. Conocer este balance con exactitud permitirá impulsar cada tonelada de carga que fluye por los ríos hacia una sostenibilidad real.

Enlaces de referencia:

  • Artículo original en Nature Climate Change
  • Reportaje especial en Nature