Toda la vida en la Tierra proviene de un único ancestro común: esa frase figura en todos los libros de texto de biología y constituye el pilar sobre el que construimos nuestra memoria de la historia biológica. Sin embargo, un nuevo estudio publicado el 5 de agosto en Science Advances ha lanzado un desafío directo a este consenso: el salto de la materia inerte a la vida pudo haber ocurrido dos veces en nuestro planeta. La audaz hipótesis proviene del equipo de investigación liderado por William Martin en la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, Alemania.

Imagen: Ilustración conceptual, dos burbujas brillantes sobre un fondo oscuro. Fuente: sciencealert.com
«La primera lección de los libros de biología tal vez deba dividirse en dos.» Hace un par de meses, una afirmación así habría sido catalogada como ciencia marginal. Hoy aparece en un artículo revisado por pares, respaldado por una sólida cadena de evidencias y un nuevo algoritmo. En Hacker News, el debate supera ya los 70 comentarios y los apasionados de la biología evolutiva se han dividido en dos bandos. Para comprender la polémica, primero hay que repasar lo que enseñaba la lección tradicional.
¿Por qué los libros de texto afirmaban que solo había un ancestro?
La idea del origen único se sostiene sobre evidencias aparentemente irrefutables. Todos los seres vivos del planeta —desde E. coli y los champiñones hasta tu gato o tú mismo— compartimos exactamente el mismo código genético: tres letras en la cadena de ADN equivalen a un aminoácido concreto. Esta tabla de traducción es universal en toda la Tierra y su margen de error es prácticamente nulo. Además, compartimos los mismos ribosomas, la molécula de ATP y las rutas metabólicas fundamentales.
Esta prueba es tan rotunda como una huella dactilar. Dos inventores independientes no podrían escribir dos manuales en el mismo idioma, coincidiendo hasta en los signos de puntuación. Por ello, la biología evolutiva concluyó que hace entre 3.800 y 4.000 millones de años existió un Último Ancestro Común Universal (LUCA, por sus siglas en inglés), del cual descienden todos los seres vivos actuales. El árbol de la vida tenía un solo tronco principal.
El nuevo estudio se centra en el dilema del metabolismo
La investigación ataca de lleno el dilema del huevo y la gallina más antiguo del origen de la vida: el metabolismo necesita enzimas para funcionar, pero las enzimas son a su vez productos del metabolismo. ¿De dónde surgió entonces la primera enzima?
La respuesta mayoritariamente aceptada era que el propio entorno de la Tierra primitiva actuaba como enzima. En las inmediaciones de las fuentes hidrotermales submarinas, metales naturales como el níquel, el hierro y el paladio catalizaban reacciones químicas, transformando moléculas sencillas (hidrógeno, dióxido de carbono, amoníaco, sulfuro de hidrógeno) en aminoácidos y nucleótidos. El estudio ha cuantificado esta ruta: pasar de estas materias primas a las moléculas esenciales para la vida requiere una red de aproximadamente 400 reacciones. Una línea de ensamblaje de 400 pasos no se construye de la noche a la mañana; debe escalarse peldaño a peldaño.

Imagen: Red metabólica temprana (unos 400 procesos) reconstruida en el estudio. Fuente: sciencealert.com (figura del artículo)
Los investigadores trazaron una cronología de la evolución enzimática comparando la estructura tridimensional de las enzimas metabólicas clave en los genomas de bacterias y arqueas. Mediante un nuevo algoritmo ordenaron estas enzimas según su complejidad estructural para determinar su orden de aparición. El resultado fue revelador: las enzimas que poseía LUCA solo cubrían alrededor de la mitad de las reacciones metabólicas necesarias, mientras que la otra mitad dependía de la catálisis metálica ambiental. En otras palabras, nuestro ancestro común tenía «subcontratada» la mitad de su cocina metabólica al entorno.
Dos linajes que se independizaron por separado
Siguiendo esta cronología, el equipo dividió la evolución de la capacidad catalítica en cuatro etapas:
- Etapa 1: Dependencia total de los metales del entorno.
- Etapa 2: Las protocélulas producen las primeras enzimas primitivas para asistir a los metales.
- Etapa 3: Aumenta la variedad de enzimas y disminuye progresivamente la dependencia metálica.
- Etapa 4: Las células se independizan por completo del entorno geoquímico y se convierten en «células de vida libre» autosuficientes.
El hallazgo crucial se sitúa justo antes de la Etapa 4. La separación entre bacterias y arqueas ocurrió antes de que cualquiera de los dos grupos completara su transición a la autosuficiencia. Es decir, ambos linajes recorrieron de forma independiente el último tramo desde la protocélula dependiente del metal hasta la vida autónoma. La prueba: las enzimas que catalizan la misma reacción metabólica en ambos grupos tienen estructuras tridimensionales completamente distintas. El equipo lo denomina «invención paralela»: dos fábricas sin planos compartidos construyeron por separado máquinas con la misma función.
Un experimento adicional aportó la pieza final del rompecabezas. Hoy en día toda la vida utiliza el ATP como moneda energética, pero la síntesis de ATP requiere enzimas complejas que no existían al principio. El equipo demostró que el fosfito presente de forma natural en las fuentes hidrotermales, combinado con trazas de paladio, puede lograr la fosforilación en agua de un día para otro sin necesidad de ATP ni enzimas. Resolver el problema energético apoyándose en atajos del entorno permitió que las enzimas evolucionaran gradualmente.
¿“Dos orígenes” o una bifurcación temprana?
En palabras de William Martin: «Hay un solo origen del código genético, pero dos orígenes de la vida.» La rotundidad de esta afirmación parte de su definición de «estar vivo»: solo las células autónomas de vida libre cuentan como seres vivos, y las bacterias y arqueas alcanzaron ese estado por separado.
Las voces en contra no se han hecho esperar. La crítica principal señala que, según este criterio, las protocélulas adheridas a las rocas que necesitaban energía geoquímica serían clasificadas como «materia inerte», a pesar de que se autorreplicaban y evolucionaban. Un comentarista lo comparó de forma gráfica: los humanos no podemos sintetizar vitamina C y debemos obtenerla del entorno; bajo esa misma lógica, ¿tampoco estamos vivos? Otros indican que al compartir ADN, ARN y la maquinaria de traducción de proteínas, se trata más bien de dos ramas de un mismo árbol que de dos orígenes independientes.
Quienes apoyan la teoría sostienen que este marco resuelve un viejo enigma: por qué las membranas celulares de bacterias y arqueas tienen composiciones químicas radicalmente distintas. Si ambas procedieran de un ancestro común de vida libre ya formado, sus membranas no deberían ser tan diferentes. La controversia se reduce, en última instancia, a una cuestión de definiciones sobre qué es la vida.
Si la vida pudo surgir dos veces en la Tierra, ¿qué pasa en el universo?
Lo que más ha fascinado al público general son las implicaciones astrobiológicas: si en un mismo planeta y bajo condiciones similares el paso de la materia inerte a la vida ocurrió dos veces, la dificultad de este proceso podría ser mucho menor de lo que se pensaba. En la ecuación de Drake, la variable que representa la proporción de planetas habitables donde realmente surge la vida debería ajustarse al alza. Las esperanzas de encontrar vida en Marte, Europa o Titán aumentan considerablemente.
Los escépticos recurren de inmediato a la paradoja de Fermi: si la vida surge con tanta facilidad, ¿por qué no vemos brotar hoy un tercer o cuarto grupo de vida independiente en la Tierra? El debate ofrece una explicación muy gráfica: cualquier nueva protocélula en formación sería devorada casi instantáneamente por los microorganismos existentes. Además, tras la Gran Oxidación hace 2.500 millones de años, la atmósfera terrestre se llenó de oxígeno, destruyendo el entorno reductor original. Que las barreras actuales sean más altas no significa que la puerta esté cerrada, pero la Tierra de hoy ya no es la cuna protectora de antaño.
¿Ha llegado el momento de reescribir el primer capítulo de la biología?
Incluso si las conclusiones de este estudio se consolidan, los cimientos del origen común se mantienen sólidos: el código genético tiene una única fuente, el ribosoma tiene una única fuente y más tarde existió transferencia horizontal de genes entre ambos dominios. Mucho después, una arquea ancestral englobó a una bacteria que acabó convirtiéndose en la mitocondria, dando lugar a los eucariotas y a nosotros mismos.
Lo que realmente cambia es el dibujo del árbol de la vida: en la base no habría un único tronco, sino dos troncos independientes que se separaron cuando aún eran muy primitivos, creciendo por separado hasta formar las bacterias y arqueas actuales y, finalmente, todo el bosque biológico.
Quizá nunca podamos contemplar con nuestros propios ojos lo que ocurrió en la sopa primordial hace cuatro mil millones de años. Pero este estudio ofrece un guión más detallado y apasionante que la simple narrativa del origen único. Lo que es seguro es que ha elevado las apuestas sobre una de las grandes preguntas de la humanidad: si la vida es un fenómeno frecuente en el cosmos. La próxima vez que encontremos aunque sea una sola bacteria viva bajo el suelo marcial, el debate tendrá por fin un juez definitivo.
Enlaces de referencia:
- ScienceAlert: Radical Study Suggests Life on Earth Arose From Non-Living Matter Twice
- Artículo original: Intermediate Stages in the Origin of Metabolism at a Phosphorylating Hydrothermal Vent (Science Advances, 5 de agosto de 2026)
- Nota de prensa de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf: Two Origins of Life
- Phys.org: Two origins of life: Free-living cells may have emerged twice
- Discusión en Hacker News (item?id=49209572)