Firefox se convierte en el último gran navegador compatible con uBlock Origin

Firefox se convierte en el último gran navegador compatible con uBlock Origin

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Fuentes:HN + web research

Noticias del 13 de agosto: Edge anuncia la retirada, Firefox responde “no desaparecerá”

El 13 de agosto de 2026, el medio especializado PCWorld publicó una noticia que puede pasar desapercibida para el usuario común, pero que afecta profundamente a cientos de millones de personas: el navegador Microsoft Edge ha comenzado a retirar gradualmente el soporte para las extensiones basadas en el estándar antiguo. El bloqueador de anuncios más popular del mundo, uBlock Origin, se encuentra entre los afectados. Para finales de este año, los usuarios de Edge prácticamente no podrán volver a utilizarlo.

Ese mismo día, la cuenta oficial de Firefox en Bluesky declaró: “Nuestro soporte para uBlock Origin no va a desaparecer”.

No se trata de una simple declaración de intenciones. Al observar el mercado global de navegadores, Firefox es efectivamente el último gran navegador que mantiene el soporte completo para esta extensión. Safari de Apple no lo admite, el navegador DuckDuckGo tampoco, y Chrome —utilizado por casi dos tercios de los internautas del mundo— mucho menos. De hecho, Chrome ha ido retirándolo de forma progresiva desde 2023.

Conviene detenerse en un detalle relevante: uBlock Origin es el bloqueador de publicidad con mayor número de instalaciones del mundo —cuenta con más de 29 millones de usuarios activos en Chrome y más de 10,6 millones en Firefox (datos de Wikipedia, junio de 2026), siendo la extensión más popular de la tienda de complementos de Firefox. Es gratuita, de código abierto, no recopila datos de los usuarios y su mantenimiento principal depende de un solo desarrollador independiente, Raymond Hill.

Y la entidad que la ha acorralado es, paradójicamente, la mayor empresa de publicidad del planeta.

Logo del navegador Firefox Imagen: Logo oficial del navegador Firefox. Fuente: Mozilla (vía PCWorld)

Google: Jugador y árbitro al mismo tiempo

Analicemos dos conjuntos de datos.

Según las estadísticas de Statcounter de julio de 2026, Google Chrome domina cerca del 68% de la cuota de mercado global de navegadores, seguido por Safari con aproximadamente un 16%, Microsoft Edge con un 5% y Firefox con un 2%-3%. Lo más determinante es que Edge, Opera, Brave, Vivaldi o Samsung Internet están construidos sobre Chromium, el motor de código abierto creado por Google. Cuando Google modifica las reglas del motor, altera de forma directa las reglas de casi todos los navegadores del mundo.

Observemos el segundo dato: Alphabet, matriz de Google, registró unos ingresos de 402.800 millones de dólares en todo el año 2025. La inmensa mayoría procede de la publicidad (alrededor de tres cuartas partes según los informes financieros recientes). Los anuncios en el buscador y en YouTube constituyen sus dos mayores vías de ingresos.

Al cruzar ambas realidades surge un conflicto evidente: una corporación cuya facturación depende en un 75% de los anuncios publicitarios es quien define la normativa técnica de la mayoría de los navegadores globales; y esa normativa determina la viabilidad de las herramientas diseñadas para bloquear publicidad.

A juzgar por la información pública, este conflicto de intereses resulta ineludible y ha sido objeto de intensos debates en la comunidad técnica internacional durante los últimos años.

Cómo te ayuda una extensión a bloquear anuncios: La historia del portero

Para comprender el impacto del cambio normativo es preciso entender primero el mecanismo de funcionamiento.

Cuando abres una página web, parece un único documento, pero en segundo plano el navegador envía decenas de peticiones a servidores distintos: imágenes, scripts, tipografías, código de analítica… Una parte sustancial de estas peticiones se dirige a servidores de redes publicitarias o empresas de rastreo.

La labor de uBlock Origin puede compararse con la de un portero a la entrada de una urbanización: dispone de una “lista negra” en constante actualización que contiene decenas de miles de reglas indicando qué servidores pertenecen a anunciantes y qué URLs corresponden a rastreadores. Cada vez que el navegador intenta realizar una petición de red, el portero la coteja con la lista. Si coincide, la bloquea al instante. El código publicitario ni siquiera llega a descargarse en tu ordenador, por lo que no se muestra, no ralentiza la navegación y no recopila tu historial.

Esta lista es mantenida por una comunidad global de voluntarios, lo que permite a uBlock Origin mantenerse gratuito, sin anuncios propios y sin vender datos. La documentación comunitaria señala además un valor clave en materia de seguridad: una cantidad notable de malware se distribuye a través de redes publicitarias (“malvertising”). Al bloquear los anuncios, se cierra de manera objetiva una vía frecuente de infección.

El cambio de reglas: Sustituir al portero en tiempo real por una lista previa

Desde 2023, Google comenzó a implantar en Chrome una nueva especificación de extensiones (conocida técnicamente como Manifest V3) y a eliminar la anterior (Manifest V2). Microsoft Edge ha comenzado a aplicar esta misma medida este mes, con la previsión de completar la transición a finales de 2026 (con algo más de margen para ediciones empresariales). Aunque se presenta como una actualización de versión, el cambio afecta directamente al corazón del bloqueo de anuncios:

Bajo la norma antigua (MV2), las extensiones podían inspeccionar e interceptar peticiones de red en el momento exacto en que se producían (webRequest API) y actualizar sus reglas en cualquier momento, actuando como un portero capaz de reaccionar en tiempo real.

Bajo la nueva norma (MV3), el navegador exige a las extensiones que entreguen previamente una lista estática de reglas (declarativeNetRequest), siendo el propio navegador quien ejecuta el bloqueo conforme a dicha lista. Las extensiones ya no pueden intervenir en tiempo real en cada petición ni descargar código de reglas actualizado desde servidores remotos.

Siguiendo la analogía: el portero sigue en la puerta, pero solo puede actuar basándose en una lista impresa el mes anterior. Actualizar la lista requiere un proceso de revisión y la longitud de la lista está estrictamente limitada.

El resultado es previsible: los anuncios tradicionales y estáticos se bloquean correctamente, pero los nuevos formatos o los anuncios generados dinámicamente (como los anuncios insertados en vídeo) sufren retrasos en la respuesta. Aunque existe una versión adaptada a MV3 denominada “uBlock Origin Lite”, sus funciones se han visto drásticamente reducidas. En los foros de debate se señala que los usuarios perciben una respuesta más lenta: formatos publicitarios que la versión completa bloqueaba en cuestión de días tardan mucho más en ser neutralizados por la versión Lite, o sencillamente quedan sin bloquear. El propio desarrollador Raymond Hill ha rehusado respaldar la versión Lite como sustituto completo y mantiene su compromiso con la versión original.

Captura de uBlock Origin en la Chrome Web Store indicando que ya no está disponible Imagen: Página de uBlock Origin en Chrome Web Store indicando “Ya no está disponible”. Fuente: Michael Crider / Foundry (vía PCWorld)

Los argumentos de Google también tienen cierta lógica

Para ser equitativos, el cambio impulsado por Google no carece de justificación técnica. El ecosistema de extensiones ha sufrido incidentes de seguridad relevantes en los últimos años: extensiones populares compradas por actores maliciosos que introducían código espía o robaban datos de navegación. La postura de Google sostiene que al limitar los permisos, prohibir la ejecución de código remoto y delegar el bloqueo al motor del navegador, se dificulta el uso malintencionado de extensiones y se logra un navegador más rápido y eficiente en consumo de memoria. Microsoft adopta una línea similar, buscando dotar a Edge de una “base de extensiones segura y de alto rendimiento”, indicando que el 95% de las principales extensiones de su tienda ya han realizado la migración y solo restan 58 extensiones antiguas.

Desde la perspectiva de la ingeniería, estos argumentos son sólidos: concentrar los permisos en el núcleo del navegador reduce la superficie de ataque.

No obstante, los críticos plantean una objeción directa: si la seguridad fuera la única motivación, ¿por qué los principales perjudicados han sido los bloqueadores de anuncios? ¿Por qué la versión completa de uBO se mantuvo en Chrome hasta 2026 antes de recibir la restricción definitiva? Un ingeniero de Ghostery señaló en una entrevista en 2024 que al retirar a las extensiones el acceso a la capa de red se anula la capacidad de “responder con rapidez a nuevas amenazas en el dispositivo”. La opinión mayoritaria entre los especialistas es que la seguridad es una razón real y el interés comercial es otra; ambas no son excluyentes, aunque la segunda rara vez se mencione en los comunicados oficiales.

El juego del gato y el ratón no terminará, pero el campo de batalla cambiará

Un hecho reseñable es que la cuota global de Firefox se sitúa entre el 2% y el 3%. El título de “último reducto” posee un peso más simbólico que un impacto real en el mercado. Además, existe una paradoja: Mozilla, la entidad sin ánimo de lucro detrás de Firefox, obtiene gran parte de sus ingresos de su acuerdo de búsqueda con Google (por el cual Google es el motor predeterminado de Firefox). El “último reducto” depende financieramente en buena medida de la propia Google. Aunque este vínculo matiza el alcance de su independencia, no ha impedido que Firefox adopte una decisión técnica diferenciada.

La competencia entre los sistemas de bloqueo y la distribución de anuncios no concluirá con este cambio normativo, sino que trasladará su escenario: el filtrado DNS a nivel de sistema operativo y los bloqueadores integrados en los navegadores (como en Brave o Vivaldi) están asumiendo un papel más relevante. Desde el punto de vista técnico, el límite de capacidad de los bloqueadores en forma de extensión se ha reducido, pero la demanda de los usuarios no va a desaparecer mientras la publicidad digital continúe basándose en la recopilación masiva de datos y el rastreo de comportamiento.

Una reflexión final

Analizado en conjunto, el cambio de reglas ha rebajado de forma efectiva el potencial de los bloqueadores de anuncios basados en extensiones. Y quien controla los estándares del navegador determina la altura de ese techo. Google tiene derecho a evolucionar el modelo de seguridad de su navegador, del mismo modo que los usuarios tienen derecho a rechazar el rastreo publicitario.

Para el usuario medio, las opciones de cara a los próximos dos años son bastante claras: permanecer en Chrome o Edge utilizando la versión reducida Lite; migrar a Firefox para conservar uBlock Origin en su versión completa; o prescindir de bloqueadores y aceptar la publicidad invasiva como el coste de acceder a contenidos gratuitos. Esa capacidad de elección es lo que le queda al usuario, y su valor dependerá de la importancia que cada uno conceda a la privacidad de su navegación.

Enlaces de referencia:

  • PCWorld: Firefox is now the last major browser that still supports uBlock Origin (Cobertura principal con respuesta oficial de Firefox)
  • PCWorld: Microsoft Edge is about to lose uBlock Origin, too (Calendario y contexto del fin de soporte en Edge)
  • Wikipedia: uBlock Origin (Datos de usuarios activos en Chrome y Firefox)
  • Statcounter: Browser Market Share Worldwide (Cuotas de mercado de navegadores a julio de 2026)
  • Informe financiero Q4 2025 de Alphabet (Ingresos anuales de 402.800 millones USD y desglose publicitario)