Por qué tu móvil no deja de subir de precio: las tres empresas que controlan la memoria mundial

Por qué tu móvil no deja de subir de precio: las tres empresas que controlan la memoria mundial

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Fuentes:HN + web research · HN

Cada móvil que compras, cada portátil que estrenas, lleva dentro un sobreprecio que probablemente nunca imaginaste. Y quien te lo está cobrando no es Apple ni Dell. Son tres empresas de las que quizá ni siquiera has oído hablar.

Esas tres empresas son Samsung Electronics, SK Hynix y Micron Technology. El 25 de junio de 2026, 17 consumidores estadounidenses presentaron una demanda colectiva ante un tribunal federal de California. La acusación: desde 2022, las tres compañías han estado restringiendo de forma coordinada la producción de chips de memoria DRAM para inflar los precios a nivel global. La demanda emplea un término demoledor: 「colusión entre oligopolistas」.

El mismo día, el presidente surcoreano Lee Jae-myung aparecía en televisión anunciando un plan de inversión de un billón de dólares: Samsung y SK Hynix construirán cuatro nuevas fábricas de chips en el suroeste del país, con el objetivo de duplicar la capacidad de producción de DRAM en cinco años. El paquete incluye además centros de datos de IA y líneas de producción de robots humanoides.

Por un lado, los llevan a juicio. Por otro, el Estado les financia la expansión. Las dos noticias, leídas juntas, son mucho más reveladoras que cualquiera de ellas por separado.

¿Qué es la DRAM? La 「memoria a corto plazo」 de tu móvil

Sin tecnicismos. Imagina la DRAM como la memoria de trabajo de tu teléfono.

Cuando abres WhatsApp, ves un vídeo o cambias de app, el móvil necesita un espacio temporal donde leer y escribir a toda velocidad y borrar sin dejar rastro. Ese espacio es la DRAM. No tiene nada que ver con la memoria donde guardas fotos o archivos —la memoria flash—: la DRAM solo funciona con el dispositivo encendido y se vacía al apagarlo.

Cada móvil lleva DRAM. Cada portátil, cada tablet, cada consola, cada smart TV, cada pantalla de coche. Es el 「agua corriente」 de la electrónica moderna: no te das cuenta de que existe hasta que falla la presión y todo el sistema se resiente.

Y el 95% de la producción mundial de DRAM está en manos de tres empresas.

Tres para todo el mercado: un oligopolio de manual

Samsung controla aproximadamente el 38% del mercado, SK Hynix el 29% y Micron el 22%. Sumadas, casi el 90%. Si se miran categorías concretas —como la DDR3 y DDR4 en las que se centra la demanda—, el porcentaje es aún mayor.

En economía existe un umbral claro: cuando las cinco mayores empresas de un sector superan el 60% de cuota de mercado, hablamos de oligopolio. El mercado de la DRAM está mucho más concentrado: tres empresas se reparten nueve de cada diez chips.

La sutileza del oligopolio está en que los gigantes no necesitan sentarse en una sala secreta ni escribir correos diciendo 「vamos a subir los precios todos a la vez」. Basta con que cada uno haga lo que más le conviene: observar lo que hacen los demás y repetir el mismo movimiento.

Por ejemplo: si Samsung anuncia que va a reconvertir sus líneas de DDR4 para fabricar memoria de alta gama para IA, ¿qué hacen SK Hynix y Micron? Seguirla. Porque no seguirla significa ser el único que sigue produciendo memoria barata, destrozar tus márgenes y ni siquiera garantizar que ganes cuota de mercado. Si la sigues, todos producen menos, la oferta se contrae y los precios suben. Vendes un 10% menos de unidades pero a un precio un 30% mayor: los ingresos totales aumentan.

Los economistas lo llaman 「colusión tácita」 (tacit collusion). Lo diabólico del mecanismo es que, visto desde fuera, cada empresa actúa de forma independiente y con lógica de mercado. No hay un acuerdo por escrito, no hay grabaciones. Para condenarlas, un tribunal necesita demostrar que 「realmente se pusieron de acuerdo」.

Por qué la colusión tácita es tan difícil de probar: el precedente de 2022

No es la primera vez que los consumidores intentan demandar a estas tres empresas.

En 2018, el bufete Hagens Berman presentó una demanda colectiva contra Samsung, Hynix y Micron acusándolas de pactar subidas de precios entre 2016 y 2017. En aquel momento, el precio de la DRAM casi se triplicó en 18 meses.

El caso llegó al Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, que en marzo de 2022 lo desestimó. El argumento: los demandantes no presentaron 「pruebas suficientemente creíbles」 de que existiera un acuerdo real entre las tres empresas. En palabras literales de la jueza, el comportamiento sincronizado de las tres compañías 「puede explicarse de forma más plausible mediante conductas legales y no colusorias propias del libre mercado」.

Traducido: las pruebas demuestran que las tres hicieron lo mismo, pero no que se pusieran de acuerdo antes de hacerlo.

¿Cómo de alto es ese listón probatorio? Basta con ver el material que han preparado los demandantes en esta nueva ofensiva de 2026.

La demanda articula ocho líneas argumentales: las tres empresas redujeron de forma sincronizada la producción de DDR3 y DDR4 a partir de 2022, justificándose todas con el mismo argumento —「estamos migrando capacidad hacia memoria de alta gama para IA」—; existen contradicciones entre los datos de inventario de chips y las declaraciones públicas sobre capacidad productiva; el precio de la memoria convencional se ha multiplicado por siete en cuatro años; y el lenguaje utilizado por los directivos en las conferencias trimestrales de resultados es sospechosamente similar, con expresiones recurrentes como 「disciplina de oferta」 y 「política de precios racional」. Un usuario de HN comentó: 「Los argumentos de los demandantes son muy sólidos. El problema es que ser lo bastante sólidos como para que un lego diga ‘esto es evidente’ puede no ser suficiente a efectos legales」.

Y no olvidemos un dato: Samsung y SK Hynix —o sus predecesoras— ya se declararon culpables de manipulación de precios de DRAM ante el Departamento de Justicia de EE.UU. en 2005. Samsung pagó 300 millones de dólares de multa; Hynix, 185 millones. Micron se libró entonces por haber colaborado como denunciante. Las tres son reincidentes.

Pero los antecedentes no son prueba. En derecho de la competencia, subir los precios al unísono no es ilegal en sí mismo; lo ilegal es 「alcanzar y ejecutar un acuerdo para manipular precios」. En un mercado oligopolístico, las empresas se observan mutuamente y toman decisiones comerciales similares de forma natural. Distinguir entre 「todos deciden racionalmente」 y 「todos se han confabulado」 es precisamente lo que el Noveno Circuito consideró imposible en 2022.

Un billón de dólares: la otra mano del gobierno

El 29 de junio, el mismo día en que la noticia de la demanda se propagaba por el mundo, el presidente surcoreano Lee Jae-myung comparecía en televisión. Sus palabras: 「Debemos dominar los elementos centrales de la IA más rápido que cualquier otro país. Los semiconductores, la IA física y los centros de datos son los tres ejes de este salto」.

El mensaje central de la comparecencia: el gobierno surcoreano coordinará una inversión de unos 585.000 millones de dólares por parte de Samsung y SK Hynix para construir nuevas fábricas, con el objetivo de duplicar la capacidad de DRAM en cinco años. Al mismo tiempo, coordinará con SK Group, GS Group y Naver una inversión de unos 357.000 millones en centros de datos de IA en provincias periféricas.

Sumando la producción de robots humanoides —Boston Dynamics, filial de Hyundai, planea fabricar 30.000 unidades del robot Atlas antes de 2028—, la inversión total supera el billón de dólares.

Cabe hacerse una pregunta incómoda: en un mercado donde tres empresas ya controlan el 95% de la oferta, ¿qué le pasa a la competencia cuando el gobierno inyecta otro billón de dólares para ayudar a dos de ellas a expandirse?

La respuesta no es alentadora. Construir una fábrica de chips avanzada cuesta decenas de miles de millones de dólares y lleva una década. El presidente de SK Hynix, Chey Tae-won, lo admitió sin rodeos: el clúster de chips que la empresa construyó en las afueras de Seúl tardó nueve años. Eso significa que, aunque las nuevas fábricas empiecen ya, los consumidores del mundo no verán bajar los precios de la memoria hasta 2030 como mínimo. Y mientras tanto, la ventaja de capacidad de Samsung y SK Hynix no hará más que ampliarse.

La oposición surcoreana ya ha planteado objeciones: la ubicación de las nuevas fábricas coincide con feudos electorales del partido gobernante, y la lógica de la decisión recuerda más al cálculo electoral que a la planificación industrial. Los sindicatos también protestan: el gobierno inyecta dinero público para expandir el capital mientras impulsa robots humanoides que sustituirán a los trabajadores.

Esos debates seguirán vivos en Corea del Sur. Pero para el consumidor global, la realidad inmediata es más prosaica: las tres empresas son simultáneamente acusadas y beneficiarias. Las demandan por manipular precios mientras reciben dinero público para consolidar su monopolio. Ganan dos veces.

Cuando la subida de precios llega a tu bolsillo

Es pronto para predecir hasta dónde llegará esta demanda. Pero la escalada del precio de la memoria ya ha pasado de la cadena de suministro a la etiqueta que ves en la tienda.

Durante 2025, la DRAM subió un 172%. El 25 de junio de 2026, Apple anunció una subida de precios de casi el 20% en toda la gama MacBook y iPad, alegando que 「ya no puede seguir absorbiendo el coste disparado de la memoria」. Microsoft incrementó el precio de la Xbox inmediatamente después. El COO de Dell declaró en una conferencia con analistas: 「Nunca habíamos visto los costes escalar a este ritmo」. El CFO de Lenovo reveló que la empresa está acumulando un 150% de su inventario normal para protegerse de nuevas subidas.

Para calibrar la magnitud de la escalada, un dato: un kit de memoria DDR5-5200 de 16 GB × 2 costaba unos 65 dólares en julio de 2024. En diciembre de 2025 ya superaba los 180 dólares. En un portátil de gama media, el coste de la memoria ha pasado de representar un 8% del coste total a casi un 20%. Detrás de esas cifras hay otra: se estima que OpenAI, por sí sola, consume alrededor del 40% del suministro mundial de DRAM, casi íntegramente en memoria de alta gama para centros de datos de IA.

El argumento de Samsung, Hynix y Micron es que la subida de precios responde exclusivamente a un desequilibrio estructural entre oferta y demanda provocado por la explosión de la IA. La demanda de memoria para centros de datos está efectivamente disparada, y los márgenes de la memoria HBM de alta gama son muy superiores a los de la DDR4 y DDR5 convencionales. Desde la más estricta racionalidad empresarial, cualquier compañía destinaría su capacidad productiva a las líneas con mayor rentabilidad.

La cuestión es: si las tres lo hacen a la vez y ninguna se queda en el mercado de memoria convencional para ganar cuota, ¿estamos ante una decisión racional o ante una coordinación tácita? La diferencia puede residir solo en la semántica de los escritos judiciales, pero no en el precio de tu próximo móvil.


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