¿Eliminar células en vez de encogerlas? El nuevo fármaco que reduce la grasa visceral un 10% en doce semanas

¿Eliminar células en vez de encogerlas? El nuevo fármaco que reduce la grasa visceral un 10% en doce semanas

CienciaSalud

Fuentes:EASD + Science News

Millones de personas conocen la frustrante dinámica del efecto rebote: tras semanas de disciplina y restricción calórica se pierden varios kilos, pero bastan unas pocas comidas copiosas durante las vacaciones para recuperar de golpe todo el peso perdido. La raíz biológica de esta persistente recaída reside en la propia fisiología del tejido adiposo humano.

En los adultos, el número total de células grasas (adipocitos) se mantiene prácticamente invariable tras la pubertad. Cuando la ingesta energética supera el gasto, los adipocitos se hinchan como globos. Por el contrario, cuando una dieta obliga al organismo a consumir reservas, las células no desaparecen: únicamente liberan los triglicéridos acumulados y encogen su volumen. Mientras esas estructuras celulares permanezcan intactas en el cuerpo, están listas para rellenarse en cuanto se reanuda la alimentación habitual.

Para sortear este obstáculo fisiológico, la empresa biofarmacéutica Caliway, con sede en Nuevo Taipéi (Taiwán), desarrolló un fármaco inyectable de molécula pequeña denominado CBL-514. El 1 de octubre de 2026, los investigadores presentaron los resultados de sus ensayos clínicos de fase 2 en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) en Milán, un avance del que se hizo eco Science News el 9 de octubre de 2026.

La reserva fija de adipocitos: por qué las dietas solo matan de hambre a las células

Para comprender el mecanismo de acción de esta nueva molécula, es necesario analizar el límite fisiológico de los métodos tradicionales de pérdida de peso. Los adipocitos actúan como diminutos depósitos de almacenamiento diseñados para retener el excedente energético. La dieta y el ejercicio físico reducen el nivel de líquido de dichos depósitos, pero no eliminan los tanques en sí.

Cuando el aporte de calorías es insuficiente, el organismo moviliza los triglicéridos almacenados en los adipocitos para generar energía. Este proceso encoge el volumen celular, pero deja intactas las membranas plasmáticas y la maquinaria metabólica. Mientras la célula siga viva, el sistema neuroendocrino continuará emitiendo señales que incitan a comer para reponer la grasa vaciada.

CBL-514 adopta una vía biológica completamente distinta: inhibe de forma selectiva la proteína quinasa DYRK1B (Dual-specificity tyrosine-regulated kinase 1B), fundamental para la supervivencia de los adipocitos. Al bloquear esta diana terapéutica, el compuesto desencadena la apoptosis, el programa genético de suicidio celular mediante el cual la célula se autodestruye de manera ordenada.

Una vez neutralizada la actividad de DYRK1B, los adipocitos diana se fragmentan y desintegran. Acto seguido, los macrófagos y otras células del sistema inmunitario fagocitan y limpian los restos celulares. En lugar de drenar el depósito, este mecanismo demuele el contenedor de forma física, logrando una reducción neta en el recuento absoluto de células grasas.

Concepto de reducción de grasa antes y después Figura: CBL-514 logra reducir el volumen graso induciendo la apoptosis de los adipocitos. Fuente: SciTechDaily (datos presentados en el congreso EASD)

Apoptosis de precisión: más de un 10% menos de grasa visceral en doce semanas

El equipo de investigación llevó a cabo dos ensayos clínicos de fase 2, denominados CBL-0204 y CBL-0205. El análisis se centró en un subgrupo de 40 participantes monitorizados mediante resonancia magnética (RM), con índices de masa corporal (IMC) comprendidos entre 22 y 30, abarcando desde peso normal hasta sobrepeso.

Los participantes se dividieron en dos grupos: 23 recibieron inyecciones subcutáneas de CBL-514 y 17 recibieron placebo. Las administraciones se realizaron en el tejido celular subcutáneo del bajo vientre cada tres semanas, con una dosis máxima de 600 miligramos por sesión y durante un periodo total de hasta doce semanas. A medida que disminuía el grosor del panículo adiposo abdominal, la frecuencia de las inyecciones se redujo gradualmente.

Las mediciones por resonancia magnética arrojaron resultados concluyentes. Al inicio del ensayo, el volumen de partida de grasa visceral —el tejido adiposo profundo que envuelve los órganos abdominales y representa el mayor peligro metabólico— era equiparable en ambos grupos: 642,5 mililitros en el grupo tratado y 677,4 mililitros en el grupo placebo.

Cuatro semanas después de completar el ciclo de tratamiento, el grupo que recibió CBL-514 experimentó una reducción media de 71 mililitros de grasa visceral, lo que supone un descenso del 12,01%. En cambio, el grupo placebo registró un incremento de 31 mililitros (+5,68%). En una evaluación de seguimiento realizada entre 8 y 12 semanas después de finalizar la terapia, el grupo tratado mantenía una reducción del 10,45% respecto a su valor inicial, mientras que el grupo placebo se situaba un 11,76% por encima del inicio. La brecha neta en la evolución de la grasa visceral entre ambas ramas alcanzó los 22,21 puntos porcentuales.

Una pérdida de 71 mililitros equivale aproximadamente a un cuarto de vaso de agua (entre 63 y 71 ml). Aunque a simple vista parezca una cifra modesta, un descenso superior al 10% en la grasa visceral profunda conlleva mejoras de gran calado en la salud cardiometabólica.

Medición del perímetro abdominal Figura: La acumulación de grasa visceral en el abdomen está estrechamente ligada a patologías metabólicas crónicas. Fuente: New York Post (stock.adobe)

Más allá del alcance de la liposucción: ataque frontal a la grasa abdominal profunda

La grasa corporal no es homogénea ni en su localización ni en sus riesgos. Frente a la grasa subcutánea que puede palparse bajo la piel, la grasa visceral entraña un peligro clínico infinitamente mayor: secreta de manera ininterrumpida ácidos grasos libres y citocinas proinflamatorias a la circulación portal, multiplicando la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el riesgo de infarto de miocardio.

Muchas personas recurren a procedimientos estéticos como la liposucción o la abdominoplastia. No obstante, las cánulas quirúrgicas solo pueden aspirar la grasa subcutánea superficial. Dado que el abordaje quirúrgico no puede adentrarse en la cavidad peritoneal sin peligro de perforar o dañar órganos internos, la cirugía resulta totalmente inútil contra la grasa que recubre las vísceras.

CBL-514 demostró eficacia simultánea tanto en el tejido graso subcutáneo como en el visceral. Ocho semanas después de la última dosis, el 69,6% de los pacientes tratados logró una reducción de grasa subcutánea de al menos 150 mililitros (unas 5 onzas líquidas, equivalente a medio cartón pequeño de leche), frente al 0% en el grupo placebo.

El Dr. W. Timothy Garvey, catedrático de la Universidad de Alabama en Birmingham y asesor científico de Caliway, incidió en la trascendencia de estos datos: «Los pacientes suelen celebrar verse el vientre plano, pero lo que realmente importa desde el punto de vista médico es la reducción de la grasa visceral y la consecuente mejora de la presión arterial y el colesterol».

Inyección subcutánea en el abdomen Figura: CBL-514 es un fármaco inyectable de molécula pequeña con acción localizada, diferente de los supresores del apetito. Fuente: New York Post (stock.adobe)

Retrasar el efecto rebote con terapias combinadas: indicios preliminares

Los populares agonistas de los receptores GLP-1 (como la semaglutida, comercializada como Ozempic y Wegovy) inducen una rápida pérdida de peso al frenar el apetito en el sistema nervioso central, pero su retirada acarrea con frecuencia un marcado efecto rebote. Los datos clínicos indican que los pacientes recuperan cerca de dos tercios del peso perdido en el plazo de un año tras suspender la medicación. Asimismo, hasta un 25% del peso eliminado con estas terapias puede corresponder a masa magra (músculo y órganos) en lugar de grasa.

Con el objetivo de mitigar este efecto adverso, el equipo ensayó una pauta combinada en roedores. Al administrar CBL-514 junto con tirzepatida en ratas, los animales no solo perdieron mayor peso global, sino que la recuperación ponderal tras retirar ambos fármacos fue notablemente más lenta.

Los investigadores plantean la hipótesis de que eliminar físicamente los adipocitos limita la capacidad residual del organismo para almacenar grasa, ensanchando la ventana temporal antes de cualquier repunte. Sin embargo, este efecto sinérgico se ha documentado exclusivamente en modelos animales y aguarda su verificación en humanos.

Paralelamente, el perfil de seguridad de CBL-514 arrojó resultados tranquilizadores. Las reacciones adversas más comunes fueron molestias locales transitorias en la zona del pinchazo (eritema leve, dolor a la palpación e hinchazón leve) que remitieron con rapidez sin secuelas. No se registraron acontecimientos adversos graves. El compuesto ya cuenta con autorización regulatoria para iniciar los ensayos clínicos de fase 3, la etapa previa a la aprobación comercial.

El equipo reconoció también las limitaciones actuales del estudio: la resonancia constató la merma de volumen de grasa, pero la mejora en parámetros cardiometabólicos clave (como la glucemia y la presión arterial) deberá ratificarse en cohortes más amplias, dado que este subgrupo constaba únicamente de 40 individuos.

De encoger a eliminar físicamente: un cambio de paradigma en la pérdida de grasa

La medicina tradicional contra la obesidad se ha empeñado durante décadas en «matar de hambre» a las células grasas. Pero mantener intacta la estructura celular supone conservar abierta la puerta del efecto rebote. CBL-514 propone un cambio de paradigma: utilizar la selectividad molecular para activar la apoptosis y expulsar las células sobrantes del organismo de manera definitiva.

Aunque aún resta el exigente camino de los ensayos de fase 3, la eliminación celular selectiva aporta una sólida base biológica frente al círculo vicioso de las dietas. Al desplazar la meta terapéutica desde el encogimiento temporal del adipocito hacia la reconfiguración estructural de su número, la preservación de la salud metabólica a largo plazo podría estar ante un punto de inflexión.

Enlaces de referencia:

  • Reportaje de Science News del 9 de octubre de 2026
  • Datos presentados en el congreso anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) en Milán