El 20 de julio de 2026, la jueza presidenta Yvonne Gonzalez Rogers, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California, desestimó la demanda por la DMCA presentada por Google contra SerpApi. Google intentó valerse de una ley promulgada originalmente para proteger la encriptación de los DVD para impedir que una empresa emergente de 40 empleados extrajera sus resultados de búsqueda. La respuesta de la jueza fue contundente: los resultados de búsqueda son hechos públicos y quedan fuera del ámbito del derecho de autor.

Una ironía de billones de dólares
Google fue fundada en 1998 con la premisa de rastrear y extraer datos de toda la Web. La base del algoritmo PageRank fue un rastreador web que recorría páginas de todo el planeta, copiaba su contenido para crear un índice y construyó un imperio comercial valorado en casi dos billones de dólares mediante la organización de esa información y la venta de publicidad.
En diciembre de 2025, esa misma compañía demandó a SerpApi. La actividad de SerpApi era esencialmente idéntica a la que realizaba Google en sus inicios: rastrear páginas web, estructurar los resultados y vender el acceso mediante una API. La única diferencia radicaba en que SerpApi rastreaba las páginas de resultados de búsqueda de Google.
Google alegó que SerpApi eludió su sistema anti-scraping SearchGuard para realizar miles de millones de consultas automatizadas, violando la Sección 1201 de la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (DMCA), relativa a la prohibición de elusión. Aprobada en 1998 junto con la DMCA, la Sección 1201 se diseñó originalmente para evitar que los usuarios descifraran los códigos regionales y la encriptación de los DVD. Las indemnizaciones legales (statutory damages) se calculan por infracción, lo que significa que miles de millones de consultas sumaban una responsabilidad financiera suficiente para forzar el cierre inmediato de SerpApi.
Mike Masnick, de Techdirt, señaló en diciembre de 2025 que «casi todos los aspectos de esta demanda son deplorables», destacando que «lo más desagradable es que todo el negocio de Google se construyó extrayendo datos de la web… Demandar a otros por rastrearlos resulta… predatorio».
El fallo clave de la jueza: La cerradura debe estar en el libro, no en el edificio
SerpApi presentó una moción de desestimación en febrero de 2026. Tras la audiencia del 19 de mayo de 2026, la jueza Rogers concedió la desestimación el 20 de julio.
La lógica central del fallo se divide en dos categorías claras. Según la Sección 1201 de la DMCA, es ilegal eludir una medida tecnológica que «controle eficazmente el acceso a una obra protegida por derechos de autor». Google argumentaba que SearchGuard impedía que los rastreadores automatizados accedieran a las páginas de resultados, las cuales contienen imágenes con licencia de terceros (como las de los paneles de conocimiento), por lo que eludir SearchGuard constituía una infracción de la DMCA.
La jueza clasificó los reclamos en dos apartados:
Primer apartado: Resultados de búsqueda con cualquier contenido protegido. Esta parte fue desestimada definitivamente (with prejudice). El tribunal dictaminó que las URL, los extractos (snippets) y las posiciones de clasificación son hechos públicos, no obras protegidas por derechos de autor. Dado que SearchGuard controla el acceso a elementos no protegidos por la propiedad intelectual, no existe fundamento legal para aplicar la DMCA.
Segundo apartado: Resultados de búsqueda con imágenes bajo licencia (como los paneles de conocimiento). Esta parte también fue desestimada, pero se otorgó a Google la posibilidad de enmendar su demanda (leave to amend). El obstáculo aquí es la autorización: la Sección 1201 exige que las medidas tecnológicas operen «bajo la autoridad del titular de los derechos de autor». Google no posee los derechos de autor de las imágenes de los paneles de conocimiento, sino que cuenta con una licencia de terceros para su visualización. Google no aportó pruebas de que dichos titulares de derechos hubieran autorizado a Google a desplegar SearchGuard para proteger sus obras.
El abogado de SerpApi recurrió a un símil contundente: la cerradura debe colocarse en el libro, no en el edificio. Un sistema anti-scraping que protege la totalidad de google.com no puede calificarse como una medida de protección de derechos de autor solo porque contenga ocasionalmente algunas imágenes con licencia. Al aprobar la Sección 1201, el Congreso dejó asentado en el historial legislativo que su objetivo era frenar actos electrónicos equivalentes a «irrumpir en una habitación cerrada con llave». Colocar una cerca de alambre de espino en una playa pública no puede justificarse bajo el pretexto de proteger una toalla colocada sobre la arena.
La cobertura de ScrapeBadger destacó otra conclusión clave del tribunal: la función de SearchGuard es «gestionar el acceso automatizado, no proteger obras con derechos de autor». En otras palabras, Google diseñó el sistema para salvaguardar sus ingresos publicitarios, no la propiedad intelectual.
¿Por qué Google utiliza el derecho de autor para combatir el scraping?
Para comprender el alcance de esta demanda, es necesario repasar la evolución de las estrategias anti-scraping empleadas por las plataformas en los últimos años.
Durante la última década, la herramienta legal preferida por las plataformas para frenar a los rastreadores fue la Ley de Abuso y Fraude Informático (CFAA), alegando que los rastreadores superaban las barreras de «autorización» impuestas por los sitios web. Sin embargo, en 2022, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito dictaminó en el caso hiQ Labs v. LinkedIn que la extracción de datos accesibles al público no viola la CFAA. Esa sentencia dejó a la CFAA prácticamente inútil contra el scraping público.
Por su parte, las demandas por incumplimiento de los Términos de Servicio pertenecen al derecho contractual, donde las indemnizaciones son limitadas y carecen de poder disuasorio frente a rastreadores comerciales a gran escala. Asimismo, las demandas convencionales por infracción de derechos de autor fracasan ante la naturaleza puramente fáctica de los resultados de búsqueda.
En consecuencia, las plataformas comenzaron a recurrir a la Sección 1201 de la DMCA. El peligro de este apartado reside en que no exige al demandante probar una infracción real de derechos de autor: el mero acto de «eludir una medida de protección tecnológica» constituye una ilegalidad acompañada de severas indemnizaciones fijadas por ley. Reddit presentó una demanda similar amparada en la DMCA en el otoño de 2025 contra SerpApi y Perplexity, la cual sigue su curso.

¿Qué significa este fallo?
Desde el punto de vista jurídico, la sentencia ofrece dos lecturas fundamentales.
La primera es el impacto directo: respecto a los resultados de búsqueda convencionales sin contenido protegido, Google ya no podrá demandar a los rastreadores invocando la DMCA. Tras conocerse el fallo, Julien Halégu, CEO de SerpApi, declaró: «Nos satisface que el tribunal haya rechazado el intento de Google de extender la DMCA a los controles de acceso de páginas web públicas. Los principios fundacionales de Internet —el acceso abierto a la información disponible— son esenciales para impulsar la innovación».
La segunda lectura es el efecto de precedente. Si Google no logra aportar pruebas de que los titulares de los derechos autorizaron la implementación de SearchGuard para las imágenes con licencia, es muy probable que abandone la pretensión restante. Los analistas del sector consideran que Google terminará buscando un acuerdo con SerpApi en lugar de limitar el pleito a litigar sobre unas pocas imágenes de los paneles de conocimiento.
Sin embargo, el valor trasciende el caso concreto al establecer una referencia judicial. En plena era de la inteligencia artificial, cuando los datos son más valiosos que nunca y las plataformas levantan jardines amurallados, el tribunal ha sido claro: no se puede equiparar un sistema anti-scraping con la protección de los derechos de autor.
Extraer datos de todos mientras se bloquea a los demás
La postura de Google no es un hecho aislado. El caso SerpApi representa el ejemplo más reciente de cómo las plataformas quitan la escalera tras haber subido.
En los últimos dos años, Google ha intensificado sus restricciones técnicas. En septiembre de 2025, eliminó el parámetro num=100 de las páginas de resultados —el cual permitía obtener 100 resultados en una sola petición—, multiplicando por diez el coste de extracción de conjuntos de datos completos. Cuando DataForSEO halló una alternativa que reducía los costes en un 80 %, Google bloqueó el método en cuestión de semanas.
Paralelamente, Google cerró un acuerdo exclusivo de licencia de contenidos con Reddit, tras lo cual Reddit demandó a los servicios de terceros que extraían contenido de Reddit desde los resultados de búsqueda de Google. Una empresa paga por el contenido, otra lo protege con sistemas anti-scraping y luego se recurre a la ley de derechos de autor para demandar a quien acceda a él por vías públicas: un callejón sin salida lógico.
Masnick, de Techdirt, citó el cierre de la declaración de SerpApi: «El principio fundador de Internet —el acceso abierto a la información disponible— es vital para garantizar que todos puedan beneficiarse de la promesa de los datos». Estas palabras recuerdan indefectiblemente al célebre lema inicial de Google: «Don’t be evil» (No seas malvado).
Lo que sigue
Google dispone de 21 días para presentar una demanda enmendada. Si opta por restringir su alcance a los resultados que contengan material protegido (como los paneles de conocimiento), el proceso podría continuar teóricamente. Sin embargo, antes de hacerlo, Google debe responder a un interrogante pendiente: ¿autorizaron por escrito los titulares de los derechos la instalación de SearchGuard?
La jueza Rogers citó explícitamente la doctrina del Noveno Circuito en el caso Blizzard v. Bossland, que establece que un control de acceso efectivo debe ser implementado por el titular de los derechos o por una parte debidamente autorizada. Google solo posee una licencia de exhibición sobre dichas imágenes, lo cual no constituye base legal para desplegar un sistema anti-scraping amparado por la DMCA.
Para SerpApi, el coste del proceso ha sido altísimo: una empresa de 40 empleados obligada a resistir todo el peso del departamento jurídico de Google. No obstante, el fallo otorga un respiro crucial a toda la industria del web scraping. Para las herramientas de SEO, los servicios de seguimiento de posiciones y las plataformas de investigación de mercado que dependen de los datos de las SERP, el mensaje judicial es nítido: al menos por ahora, los resultados de búsqueda públicos siguen siendo un recurso público.
Para los usuarios generales, el caso plantea una cuestión de fondo: cuando el buscador más grande del mundo utiliza el derecho de autor para defender sus propias murallas, ¿podemos seguir confiando en una Internet abierta?
Enlaces de referencia:
- Techdirt: Judge Rejects Google’s Attempt To DMCA Its Way Out Of Being Scraped
- ScrapeBadger: Google Sued a Scraper Under Copyright Law and Lost
- ProxyCove: Google Lost the Lawsuit Over SERP Scraping
- Search Engine Roundtable: Google Lawsuit Against SerpApi Dismissed
- PPC Land: Google Loses DMCA Bid to Treat Search Scraping Like DVD Piracy
- Discusión en HN (item?id=49073513)